viernes 18 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Ojo... pero hay que votar

mirando la trayectoria de muchos postulados... de lejos se nota buscan el poder para su beneficio, es decir, para vaciar el erario, y si no calculemos el costo de sus campañas
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Cada vez está más cerca la fecha de las elecciones y cada vez más lejos el poder formarnos un criterio claro sobre por quién vamos a votar.

Tradicionalmente en las elecciones colombianas nos ha tocado hacerlo, no por el candidato de nuestras preferencias, sino en contra de quienes, según las publicaciones, aparecen como favoritos y esta vez no será la excepción.

Estamos súper aburridos de unas campañas publicitarias que muestran pro-hombres salvadores; solo que detrás de esta fachada no se muestran programas reales que merezcan el voto libre e independiente.

La mayoría inmensa de candidatos proponen hacer cosas que van a cambiar la vida de todos nosotros, pero no dicen cómo harán los milagros que anuncian; ello lo único que genera es desconfianza, pues aprendimos que si hay algo en lo que no se puede ni se debe creer es en la palabra de un político y mucho menos si está en campaña.

En lo regional, el tema ya no es determinar cuál es el mejor, sino intentar entrever quién será menos bandido una vez logre el éxito electoral, pues las campañas están dedicadas a pregonar la pureza ética de los candidatos demostrando las picardías en que han incurrido sus contrincantes.

Una cosa es preciso tener clara: mirando la trayectoria de muchos de los postulados, debemos tener en cuenta que de lejos se nota buscan el poder para su beneficio personal, es decir, para vaciar el erario, y si no simplemente calculemos el costo de sus campañas para poder entender hasta dónde llega el altruismo que los mueve en su propósito electoral.

Ahora, aunque instituciones como los Concejos municipales y las Asambleas departamentales han perdido su vigencia social, continúan siendo el trampolín para otra clase de componendas, por lo que también debemos ser cuidadosos de a quién elegimos, porque han demostrado que a pesar de no poder hacer más que control político, sí pueden interferir en las decisiones, y si no miremos qué pasó con nuestros bien ponderados concejales, cuya gestión solo puso de manifiesto el fastidio que les causó el verse privados de los antiéticos privilegios que venían usufructuando.

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