viernes 12 de julio de 2019 - 12:00 AM

Parar no es la solución

Las dificultades de tráfico causadas por los taxis en el pasado paro solo logran exacerbar el inconformismo por el mal servicio que prestan
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Los paros promovidos por los gremios o asociaciones causan, algunas veces, más perjuicios que beneficios para quienes los promueven; para la muestra un botón: el paro de taxistas realizado en Bucaramanga el miércoles pasado.

Según sus promotores, se promovió para rechazar todo aquello que hemos llamado transportes alternativos, que no son otra cosa que la utilización de otros medios de movilización que según el gremio está afectando sus ingresos que se han visto seriamente disminuidos. Esa modalidad de transporte obedece a tres causas fundamentales: primera, la ausencia de autoridades capaces de frenar la oferta de servicios no autorizados; segunda, la pésima prestación del servicio por parte de los taxistas tradicionales que continúan haciéndolo en vehículos viejos, incómodos, destartalados, sin aire acondicionado y en muchos casos, con conductores poco amables, y la tercera, los menores costos con que se ofrecen la nuevas modalidades de transporte.

Vistas así las cosas, la piratería llegó para quedarse aunque a los taxistas les incomode, pero a los usuarios les conviene.

Hay que ver la diferencia entre un servicio de un taxi amarillo convencional y un servicio de los nuevos, estos últimos con aire acondicionado, conductores amables, capaces de hacer varios movimientos dentro de la misma carrera, al contrario del convencional, que cobra por cada servicio que preste, así sea moverse un par de cuadras adicionales fuera de la ruta.

Los mototaxis son otra cosa totalmente diferente, con una clientela muy propia, capaz de ponerse un casco usado por no sé cuántos y sin el menor asomo de limpieza, corriendo el riesgo de transportarse en un vehículo peligroso, manejado por un perfecto desconocido, afrontando todas las vicisitudes que implica la conducción criolla de motocicletas. Las dificultades de tráfico causadas por los taxis en el pasado paro solo logran exacerbar el inconformismo por el mal servicio que prestan y de paso invitan a los usuarios a utilizar vehículos diferentes, con conductores más amables, con las comodidades propias de un carro de verdad y no de un “zapatico” que solo en Colombia, sabrá Dios por qué, aunque nosotros si lo sospechamos, se han autorizado para el transporte público.

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