viernes 13 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Por Colombia, vote bien

Acá entra en juego algo importante: el voto de opinión, que es aquél realmente espontáneo y voluntario que va en contravía del voto amarrado, ligado a dineros y a ofertas imposibles de cumplir...

En Colombia se ha vuelto costumbre el tener que votar en las elecciones presidenciales no a favor sino en contra de, en razón a la condición humana de algunos candidatos y éstas que vienen no son la excepción.

De niño aprendí que el que ha sido no deja de ser, tema que al aplicarlo a la personalidad del humano cobra un valor inusitado.

Si revisamos el currículum de los candidatos presidenciales, podemos determinar quiénes han sido correctos en su pasado y quiénes de una u otra forma no han respetado la ley.

Otra manera de determinar la condición humana es mirar los amigos con los cuales se rodean, pues aplicando un viejo aforismo “quien se junta con sabios, sabio se vuelve; quien se junta con necios acaba mal”; mientras algunos intentan hacer alianzas positivas para el país, otros están buscando la escoria social para que le ayuden, ofreciendo perdón a los bandidos, sobre todo a ésos que han convertido el país en uno de los más corruptos del mundo.

Acá entra en juego algo importante: el voto de opinión, que es aquél realmente espontáneo y voluntario que va en contravía del voto amarrado, ligado a dineros y a ofertas imposibles de cumplir, salvo que se entre a saco al erario, aspiración final de todos esos redentores que nos van a sacar de la pobreza en que vivimos.

Por eso quiero destacar una campaña promovida por una empresa, manifiesta en un conjunto de carteles cuyos textos son: “apoyemos la democracia, vota bien”; “que tu voto no acabe con tu trabajo, vota bien”; “que tu voto no acabe con tu pensión, vota bien”; “que tu voto no acabe con tu patrimonio, vota bien”; “que tu voto no acabe con tu libertad, vota bien”; “que tu voto no acabe con tus sueños, vota bien”; “que tu voto no acabe tu familia, vota bien”.

Nuestro destino como país no puede ser como el de Venezuela, Nicaragua y mucho menos el de Cuba; no nos merecemos tan mala suerte, solo que todo está en nuestras manos, pues el acto de votar que dura un momento puede destruir el esfuerzo de todo lo que hemos hecho a lo largo de años de sacrificio y de trabajo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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