viernes 06 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Eduardo Pilonieta Pinilla

¿Qué nos pasa?

Nada puede angustiar más que la apatía de un pueblo al cual están llevando a una condición crítica, económica y socialmente, solo por la aplicación caprichosa de un modelo político que ha fracaso en muchos lugares.

El gobierno actual, gracias a alianzas perversas con lo peor de la sociedad, nos está conduciendo al modelo del socialismo del siglo XXI ante la mirada indiferente de buena parte de una sociedad que solo sabe protestar en las reuniones sociales, pero se niega a alzar la voz para que la escuchen quienes la deben escuchar. Un ejemplo sencillo: en un año nos han implementado dos reformas dramáticas y curiosamente las hemos aceptado como si ello fuera normal; la primera, la reforma tributaria, que como todas ellas en Colombia, incrementó los impuestos y cuyos efectos se verán este año y la segunda, el alza de la gasolina que ha pasado en un año de $9.000 a $14.000 galón y se anuncia que llegará hasta los $16.000.

Esto lo vive todo el mundo y se oyen las quejas de los afectados que somos muchos; solo que, insistimos, todo se queda en una extraña intimidad, como si manifestarlo fuera delictivo.

El efecto de esta actitud es que el gobierno entiende que a los colombianos se nos puede hacer todo lo que se quiera porque la apatía, el desinterés o el miedo nos impide reaccionar y así, de atropello en atropello, terminará conduciendo al país a las condiciones en las que se encuentra Venezuela, considerado el país más rico de América Latina y hoy, gracias al modelo político implementado, el más pobre después de Haití.

Si nos disgustan las acciones del gobierno, manifestémoselo, digámoslo todos en coro, tengamos el valor civil de indicarle al presidente nuestra inconformidad por este modelo de gobierno. Salgamos de esa abulia que nos está carcomiendo y detengamos esa paranoia ahora que está empezando, pues cada día que dejemos pasar se interpretará como una aceptación. Por eso nos preguntamos: ¿Dónde están los gremios?, ¿Dónde están los empresarios a quienes se les ha tratado de criminales?, ¿Dónde están los afectados directos con el alza de la gasolina?, para solo hacernos algunos cuestionamientos.

Volvemos a insistir que no será válido el tener que llorar como cobardes porque no tuvimos el coraje de enfrentarlo como valientes.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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