viernes 20 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Reflexione un minuto y vote

No nos cansamos de insistir en que también se debe mirar quién rodea al candidato, porque muchas veces éstos son los verdaderos culpables del estado de cosas que ahora ellos ofrecen mejorar o van ayudar a cambiar

Una democracia como la colombiana se sustenta fundamentalmente en la libertad que, supuestamente, tenemos de elegir y ser elegidos, manifestación que se da en un acto simple de apenas unos minutos, pero que llegado el caso puede tener consecuencias para toda la vida.

Por eso el hecho de votar no debe ser solo emocional, asunto que manejan a la perfección los aspirantes a través de los medios de comunicación, sino debe ser un acto inteligente, pensando con cabeza fría, tratando de buscar la verdadera formación del postulado, olvidándonos de las caras bonitas de los afiches publicitarios y mirando sus antecedentes que al final muestran más de su conducta que las promesas que hace, que son apenas ofrecimientos de lo que la gente quiere oír, pero que a la hora de implementarlos o se desconocen, se olvidan o son irrealizables.

Lo que una persona ha sido demuestra lo que es y eso nos dan un indicio de lo que será en el futuro; por eso conocer lo que ésta ha hecho nos indicará lo que en verdad puede hacer, pues una cosa es prometer y otra cumplir.

No nos cansamos de insistir en que también se debe mirar quién rodea al candidato, porque muchas veces éstos son los verdaderos culpables del estado de cosas que ahora ellos ofrecen mejorar o van ayudar a cambiar.

Desilusiona observar cómo frente a las amenazas de elección de un personaje que ha ofrecido implementar un modelo de izquierda extrema, ése que arruinó a Venezuela y a Nicaragua, las fuerzas de oposición estén absolutamente divididas con una gama de candidatos sin una opción real, pero que ayudan a impedir que uno solo pudiera ser en verdad un auténtico opositor.

En estos momentos del paseo ya no queda mucho tiempo para resolver y la única alternativa continúa siendo: o damos un salto al vacío y tendremos que soportar las consecuencias por lo menos 20 años, como pasa en los países de referencia, o tratamos de elegir un gobernante moderado que cambie las cosas que son necesarias, pero sin llegar a los extremos en donde todos perdemos lo poco que honradamente hemos logrado ganar.

Recuerde: en este momento es un instante en las urnas o veinte años de venezolanización.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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