viernes 13 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Eduardo Pilonieta Pinilla

Será ahora o nunca

Cada vez está más cerca la definición de nuestro futuro como sociedad democrática, hoy amenazada por los manejos que el gobierno le está dando a las necesidades y dificultades que debe enfrentar debido a la mentalidad de nuestro presidente que ha tomado el manejo del Estado como si fuera, el mismo, el redentor del mundo, solo que en palabras porque en hechos es mucho lo que hemos retrocedido ante las expectativas de un futuro incierto.

En estas elecciones tenemos la posibilidad de demostrar nuestro inconformismo, eligiendo personas que no correspondan al proyecto político presidencial pues con ello demostraremos que de verdad estamos cansados de las determinaciones que se están adoptando y que desconfiamos del modelo de gobierno y de quienes lo están manejando a nivel ejecutivo.

Fundamentalmente se trata de dejar sin bases regionales al poder centralizado y demostrarle que no compartimos ni el fondo ni la forma de lo que propone ni los mecanismos que usa para manejar la administración del Estado.

Un gobernante que pierde el apoyo regional y local está forzado a replantear sus políticas de gobierno y entonces, quizás, se pueda enderezar el rumbo y lograr los verdaderos cambios que el país necesita.

Pero, además, también es el momento de hacer un aseo a nivel regional y local aprovechando la coyuntura para alejar del manejo político departamental y municipal a quienes solo ven en el Estado una forma de enriquecerse y que al perder la representatividad en las gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos se les empezarán a desmoronar las estructuras, esas que les han permitido enriquecerse de manera impune como todos lo hemos visto de alguna manera.

Desde luego, el aseo toca hacerlo a todos los niveles, es decir, en las asambleas y en los concejos, que es desde donde, con el apoyo de los alcaldes y gobernadores, se gestan los mecanismos que permiten la corrupción administrativa que se ha vuelto paisaje y que todos sabemos se da pero no lo podemos demostrar, pues las entidades encargadas de vigilar que esto no suceda se niegan a ver, convirtiéndose en parte de una maquinaria política bien aceitada; todo lo anterior apoyado por quienes por acción o por omisión aceptamos que estas cosas sucedan; por eso pensamos que será ahora o nunca votando por el bien del país.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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