viernes 06 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Sin marcha atrás

En Colombia, como en todas partes del mundo, conviven la justicia y la tecnología y en nuestro medio el problema radica en utilizar métodos judiciales más propios del siglo pasado mientras que los avances tecnológicos marcan el signo del siglo XXI

El nuevo orden mundial funciona hoy en razón de los adelantos informáticos y ahora, más que nunca antes, las sociedades terminaron volviéndose las aldeas globales de que habló Marshall McLuhan y lo más sorprendente es que podemos estar en todas partes con un solo clic de computador sin tener que movernos del sitio, asunto que parece magia para muchos de nosotros.

La humanidad tiende siempre a caminar hacia adelante, es decir, a mejorar; por eso la incorporación de las nuevas tecnologías al desarrollo social no admite marcha atrás y volver a viejos métodos superados simplemente es retroceder y ello conlleva a frenar los ciclos de crecimiento social.

En Colombia, como en todas partes del mundo, conviven la justicia y la tecnología y en nuestro medio el problema radica en utilizar métodos judiciales más propios del siglo pasado mientras que los avances tecnológicos marcan el signo del siglo XXI.

Entre los inmensos favores que nos hizo el COVID-19 está el de demostrarnos que existen medios más modernos para hacer lo que se venía haciendo con métodos artesanales y es aquí en donde, a la brava, nos vimos en la imperiosa necesidad de juntar los dos que por nuestra mentalidad eran casi absolutamente incompatibles.

Y se pudo hacer con éxito y nos empezamos a ahorrar tiempos y métodos logrando el funcionamiento virtual del sistema judicial, en la sola noche del día en que madrugamos confinados, situación que llevábamos aspirando durante muchos años.

Que el sistema tiene fallas, las tiene, muchas de las cuales obedecen a la mecánica administrativa de la justicia que le ha costado muchísimo trabajo acondicionar los equipos necesarios para que el sistema funcione sin tropiezos y a muchos medievales que no han logrado adaptarse al modelo, mientras que los jóvenes se mueven como peces en el agua cuando se enfrentan a esas tecnologías.

Por eso es imperativo no dar marcha atrás, pues hacerlo sería volver a sumir a la justicia en el atraso de que tanto ha sufrido, máxime ahora cuando empezamos a ver algo de luz al final del túnel.

Las tecnologías llegan siempre para quedarse y sería una perfecta muestra de estupidez humana volver a métodos difíciles, facilitados ahora por el uso de las nuevas formas informáticas.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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