viernes 12 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Trabajo nocturno, la solución

Por qué estos trabajos se hacen precisamente cuando la afluencia automotora está en pleno desarrollo, sin que se adopten medidas que permitan mitigar el impacto que se causa
Escuchar este artículo

Lo hemos manifestado desde siempre: no entendemos por qué las obras públicas se diseñan para que en su ejecución se les cause la mayor incomodidad posible a las gentes en general, además, que terminan siendo actividades que generalmente nunca cumplen los cronogramas establecidos.

Lo observamos en muchas obras que empiezan obstruyendo el paso automotor a lo largo de un extenso recorrido para luego laborar en tramos cortos que nunca se acaban de terminar o lo hacen solo cuando las gentes protestan.

Igualmente, las obras sencillas y elementales, como el cambio en las capas asfálticas, se eterniza infinitamente como sucedió con la vía al aeropuerto cuyas obras en total no han sido terminadas a partir de haberse vencido y de sobra, el plazo pactado para el efecto, sin que suceda absolutamente nada.

Una clara demostración la están dando por estos días el INVIMA y el contratista del paso por “Papi Quiero Piña”, quienes en cumplimiento de las garantías contractuales resolvieron reparchear en plena hora pico, causando los enormes trancones que han tenido que aguantar con paciencia benedictina quienes por allí están obligados a transitar diariamente.

Por qué estos trabajos se hacen precisamente cuando la afluencia automotora está en pleno desarrollo, sin que se adopten medidas que permitan mitigar el impacto que se causa y por sobre todo, sin que nadie organice el caos que se forma precisamente por falta de regulación del flujo automotor por la zona.

La pregunta que nos surge es: ¿lo hacen por incapacidad de planificar, o por imposibilidad de administrar correctamente para que la gente se dé cuenta que se hacen cosas, o simplemente por “mala leche”, solo para causar a los ciudadanos las mayores incomodidades posibles?

Queremos que un experto en el tema nos indique si es que el pavimento le tiene miedo a la noche y por eso solo puede tenderse cuando todo el mundo trabaja, o es que a los trabajadores los espantan las brujas que salen luego de que se oculta el sol, o es que al burócrata que administra la obra no se le da la regalada gana hacerlo de manera diferente.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad