viernes 26 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Un verdadero viacrucis

Definitivamente la comunicación terrestre entre Bucaramanga y San Gil terminó convertida en una auténtica molestia precisamente por el irrespeto y la falta de una planeación sensata de INVÍAS y de los consorcios encargados del mantenimiento de la misma.

Lo sucedido es que se tomó la determinación de hacer unos ajustes en las casetas del peaje que hay en la vía y que se conocen como los Curos y Curití, el primero situado en Pescadero y el segundo llegando justamente a la población que le da su nombre.

Lo primero que debemos decir es que los mismos fueron construidos en los sitios más estrechos de la vía, razón por la cual apurado cabe, tanto de ida como de venida, una tractomula y esto se traduce en que se generan demoras por el simple paso de cada uno de los vehículos de por sí.

Lo que está ocasionando malestar enorme en este momento es que los genios correspondientes tomaron la decisión de reparar juntos peajes al mismo tiempo lo cual se traduce en que únicamente se puede dar vía a un solo vehículo y que, además, en muchos casos se debe alternar los carriles de tránsito lo que implica hacer una verdadera maroma para los vehículos de gran tamaño, resultando unos trancones de miedo por el enorme tráfico de la vía.

Personalmente fuimos testigos del hecho y medido con reloj nos demoramos cuarenta y cinco minutos para pasar cada peaje, lo cual se tradujo en una demora adicional de hora y media, solo para pagar los importes correspondientes.

Vimos cómo una vez pasamos el peaje de Curos, había un trancón de por lo menos 3 kilómetros de vehículos, que eran de carga.

En el viaje de regreso, al pasar por el mismo peaje, encontramos que estaban represadas setenta tractomulas lo cual pone de manifiesto el tamaño del daño que se está causando.

A todo ello hay que sumar que en dicha vía toda la línea del medio es doble lo cual significa que la velocidad del flujo queda determinada por el vehículo que más lento se mueve, es decir, se camina a paso de tractomula que no es precisamente lo más cómodo para el pasajero que transita por negocios o por placer.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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