viernes 26 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Una auténtica estupidez

Causa vergüenza ajena ver como funcionarios públicos de todos los niveles se prestaron para montar un show que no tiene otra razón de ser diferente a la de mostrarse como héroes haciendo el papel de bufones.
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Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez y hay individuos a quienes, la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados ni de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal. Hacen el papel del tonto. En realidad, algunos sobresalen y hacen el tonto cabal y perfecto. Naturalmente, son los últimos en saberlo, y uno se resiste a ponerlo sobre aviso, pues la ignorancia de la estupidez equivale a la bienaventuranza”, lo dice Richard Armou.

La estupidez empieza a ser más notoria entre más importante sea quien la usa como herramienta y se agrava cuando es funcionario público, pues ahí si cada paso que da queda registrado de mil maneras y entonces se puede saber quién y cómo hizo el
ridículo.

Hemos traído a colación esta cita pues estamos sorprendidos del tinglado publicitario y político que montaron en torno a las vacunas del Covid que, en proporción ridículamente mínima, llegaron al país la semana pasada.

Causa vergüenza ajena ver como funcionarios públicos de todos los niveles se prestaron para montar un show que no tiene otra razón de ser diferente a la de mostrarse como héroes haciendo el papel de bufones.

Fuimos testigos televidentes de la llegada del contenedor con las primeras dosis recibidas en el aeropuerto como si fueran reinas de belleza, con banderas, discursos y procesiones como si esa fuera la solución a todas las amenazas de la pandemia.

Aquí debe decirse que esa no fue una hazaña del gobierno de turno; era la obligación constitucional que juraron cumplir cuando se posesionaron; solo que entre nosotros un gobernante que hace lo que está obligado a hacer se le considera héroe nacional, cuando solamente se trata del ordinario cumplimiento del deber.

Nos preguntamos: es que no cuentan con asesores que les indiquen el tamaño del ridículo que hicieron y que es hoy burla de muchos colombianos que piensan que el cumplir con el mandato no es un acto patriótico sino una obligación administrativa adquirida.

Definitivamente pan y circo, solo que entre nosotros es más el circo que el pan.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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