viernes 14 de junio de 2019 - 12:00 AM

Una justicia para ángeles

Para ellos, hay que defender las minorías, lo dice la ley, pero toca sacrificar las mayorías olvidando el bien común

La reciente decisión de la Corte constitucional, sentencia C-253 de 2019, que declaró inconstitucional la prohibición genérica y amplia del consumo de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas en espacios públicos, pone de manifiesto una crisis que desde hace ya varios años, sentimos, afecta a la Justicia colombiana en general y es la lejanía de sus integrantes de la realidad en que se mueve este país, lo cual termina haciendo que se administre una Justicia para ángeles en lugar de ser para humanos.

Para nosotros el problema tiene su génesis en las universidades, en donde se enseña un Derecho perfectamente teórico, totalmente alejado de la sociedad, precisamente, porque estas instituciones lo están y porque quienes en ellas enseñan, en su inmensa mayoría, son personas recién egresadas que solo conocen la ley desde la perspectiva teórica y estática, pues su falta de experiencia no les ha permitido entender la dinámica de las sociedades humanas y sus relaciones con la ley.

En Colombia, al contrario de otras regiones más civilizadas, la judicatura es el principio de la carrera de los abogados que llegan a ella sin la preparación humanística suficiente para entender el entorno y se comportan con una visión lineal, olvidando que las conductas humanas requieren el entendimiento del espacio en que se dan.

Lo grave es que esos primíparos que se vinculan a la Rama Judicial aseguran su futuro, atornillándose al cargo y algunos hasta ascendiendo, pero no dejan de tener esa visión miope de las realidades que les corresponde juzgar.

Para ellos, hay que defender las minorías, lo dice la ley, pero toca sacrificar las mayorías olvidando el bien común y los derechos que muchísimos más tienen en relación al reducido número de los teóricamente beneficiados.

Dicho en términos claros, como debemos defender 400.768 drogadictos que hay en Colombia, sacrifiquemos a los 45 millones de ciudadanos que no lo son, porque lo dice la Constitución, según ellos.

Este ejemplo es clara demostración de cómo nueve personas pueden perjudicar a todo un país, pues para ellos es más importante el contenido de una ley que el bienestar de toda una nación.

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