viernes 05 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Ya empezaron

se están inventando nuevas modalidades, olvidando que reiteradamente la ley y la jurisprudencia han insistido en que lo sustancial debe primar sobre lo procesal
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Una dificultad que enfrentamos quienes acudimos a la Rama Judicial en solicitud de justicia o en defensa de un demandado es la de capotear los procedimientos minuciosos que cada operador judicial ha desarrollado para el manejo de los procesos que en su despacho se tramitan.

En Colombia existe un compendio que se llama el Código General del Proceso que es la regulación de “...la actividad procesal en materia civil, comercial, de familia y agrario ya sea ante jueces o ante entidades administrativas...” y además un Código Procesal del Trabajo que se supone, define cómo se deben manejar las controversias laborales.

No obstante, las interpretaciones que cada juzgado hace de sus contenidos nos transmite la sensación, que ha hecho carrera en los estrados judiciales y es que cada juzgado tiene su Código propio y entonces lo que se permite en uno no lo autoriza otro, pues en todos se piensa de forma diferente.

Regionalmente es famosa la historia de un abogado en ejercicio que fue sancionado por un juez porque en plena audiencia pidió que se le prestara el Código que se manejaba en ese despacho.

Se supone, así lo dice la ley, que la función que cumplen los Tribunales es la de unificar las interpretaciones no solo procesales sino también sustantivas; no obstante respecto a ellos existe otro problema, muchos están divididos en Salas y entonces una piensa una cosa y la otra la ve de diferente manera contribuyendo a la confusión que tanto daño le hace a la justicia en general.

Ahora, con las nuevas concepciones sobre la virtualidad ya empezaron a darse los casos en concreto, pues, por ejemplo, con los poderes que deben otorgarse, unos despachos los aceptan totalmente virtuales, otros lo reclaman en papel con nota de presentación personal, otros solo aceptan originales y otros aceptan las copias.

En fin, se están inventando nuevas modalidades, olvidando que reiteradamente la ley y la jurisprudencia han insistido en que lo sustancial debe primar sobre lo procesal; solo que en la realidad la simple falta de una coma puede hacer que se pierda un proceso, así exista plena razón.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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