viernes 19 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Algo pasa y se va viendo

se está afianzando la idea, no solo de que Bucaramanga es un buen vividero, sino que puede ser una buena bodega, un almacén, ciudad de expendio y hasta un cómodo escondite.
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Columna de
Eneas Navas

Pidiendo a Dios que perdone nuestras ofensas a los derechos humanos como nosotros perdonamos a quienes violan los nuestros, entendida la costumbre de mirar para otro lado cuando el problema no nos afecta y simultáneamente pedimos una mejor sociedad, evidenciada la irresponsabilidad de los municipios frente a los sindicados al permitir por inobservancia y omisión la grave afectación de derechos humanos y planteadas las líneas de acción inicial para conjurar el problema (creación de cárceles municipales o la contratación del INPEC), me pregunto la razón por la cual los municipios asociados no asumen en conjunto, mediante convenio interadministrativo, como tercera vía de acción así sea para el largo plazo, la construcción o adecuación de un establecimiento humanamente digno en el que las personas sindicadas privadas de la libertad puedan estar recluidas como humanos, asunto que en términos económicos y sociales resulta mucho más favorable, en cualquier plazo, que recurrir al INPEC para garantizar los derechos.

Antes de poder encontrar una respuesta distinta a la falta de voluntad política, me asalta la idea de que con casa llena la acción de los órganos de seguridad, vigilancia, control y judicialización, en las condiciones actuales -falta de cupos para retención carcelaria-, tienen que limitar su eficiencia o aplazar los procedimientos o flexibilizarse por fuerza, no capturar, conducir o retener a nadie, para no seguir hacinando estos espacios que no son adecuados y, con esta vuelta larga, al no solucionar el hacinamiento de las estaciones de policía y de las URI de la Fiscalía, terminan haciendo de las ciudades, el recipiente para el caldo de cultivo de la compleja situación de seguridad y convivencia que escala en la región y que, como anuncié en alguna columna, nos permite pensar que algo pasa y no se ve... pero no, el asunto es que dinero, dicen, no hay.

Para completar, en Bucaramanga se cruzan los caminos que conducen del Norte de Santander al oriente Antioqueño y los de Boyacá de camino al Sur de Bolívar con todas sus variaciones y derivaciones posibles, sobre lo cual se está afianzando la idea, no solo de que Bucaramanga es un buen vividero, sino que puede ser una buena bodega, un almacén, ciudad de expendio y hasta un cómodo escondite.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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