viernes 24 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Bucaramanga: ¿Señora o Señorita?

Bucaramanga con 399 años merece que por una vez en su historia, en lugar de justificaciones y negaciones de su propia realidad, reciba como regalo sensatez y cordura o, en el mejor de los casos, una refundación como Distrito de Real de Minas...
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Columna de
Eneas Navas

La señora Bucaramanga, como tantas otras y algunos, se quita y pone años a conveniencia en busca de una identidad perdida en la historia o por encontrar en el futuro, renunciando a su pasado enraizado en las tribus laches y al hecho de que se fundó de manera difusa y tardía, pues su territorio estaba comprendido por el de Girón que llegaba hasta Matanza y solo era una llanura de indios destinada al recreo de los más acomodados de la antigua Girón que acudían a sus verdes pastizales para ventilarse en algunas épocas del año con las brisas del páramo, nos cuenta José Joaquín García en Crónicas de Bucaramanga. (Edición ellibrototal.com sobre original de 1884).

Así, los adinerados gironeses adquirieron terrenos en Bucaramanga y construyeron casas pajizas sin ánimo de hacer ciudad, hasta desplazar vergonzosamente a los ancestrales habitantes, por lo que su fundación bien podría ser el primero de enero de 1769, fecha en la cual, por orden del Virrey, tras migrar a los indios, solo se asentaba en los libros bautismales de la Parroquia de Chiquinquirá de Real de Minas de San Laureano, a los blancos.

Entonces, en una fecha cualquiera entre 1755 en la que “Bucaramanga era un reducido caserío de indios” y 1778 cuando fue erigida como Parroquia, en parto lento nace Bucaramanga, con lo que se contarían 266 o 243 años de existencia, descontando, como es costumbre, la historia que se contó en Chibcha.

Aun cuando lo anterior pudiera negarse en la historia pese a estar documentado y fuera cierta la tradición según la cual el Capitán Andrés Páez de Sotomayor y el Presbítero Miguel Trujillo fundaron la ciudad el 22 de diciembre de 1622, Bucaramanga con 399 años merece que por una vez en su historia, en lugar de justificaciones y negaciones de su propia realidad, reciba como regalo sensatez y cordura o, en el mejor de los casos, una refundación como Distrito de Real de Minas para que se asienten acciones positivas para el cambio, especialmente frente a la Alerta Temprana emitida por la Defensoría del Pueblo en la que se advierte el riesgo de vulneración de derechos humanos en su territorio.

Las alertas no se debaten. Se asumen como aviso de riesgos para cernir acciones.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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