viernes 04 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Carrasco 2022 – La saga

Un primer paso para los ciudadanos desde casas, empresas y negocios es suspender el uso de plásticos de un solo uso
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Columna de
Eneas Navas

Antes de presentar una crítica desalmada contra la administración pública local, que comprendería mandatarios de la ciudad y de la región desde el año 2003, cuando comenzó esta historia, hasta la fecha, prefiero preguntarme si es posible, tras la prórroga de la emergencia sanitaria que tiene abierto El Carrasco, mirar a Bucaramanga y al Departamento de otra manera, pues finalmente somos nosotros los que damos forma a las cosas y las soluciones inmediatistas, mágicas, mañosas y forzadas o a las medianoplacistas, hasta ahora procuradas por autoridades u ordenadas por la jurisdicción, (algunas plagadas de artificios y otras completamente técnicas y sustentadas), no han servido para la solución, llevándonos, en el mejor de los casos, al mismo punto de partida.

De la anterior manera, aunque suene iluso para muchos e irreal para los demás, hay que dar un voto de confianza al nuevo inicio representado por la prórroga del Carrasco hasta el 2022 y vigilar que las cosas se hagan por una ruta diferente, sin prisas, sin presiones y con el concurso de todas las fuerzas vivas de la ciudad, pues la solución no es definir un lugar para el relleno sanitario adjudicando el negocio a quien lo vio antaño, ni se agota en la definición y contratación de tecnologías como ocurre hogaño y, por el contrario, requiere un cambio cultural y de múltiples planes que contemplen la reducción de desechos en origen y el aprovechamiento en todas sus formas.

Un primer paso para la administración regional será la redefinición del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS) que debe ser metropolitano ya que, aunque nadie lo quiera, somos una sola urbe separada artificialmente por intereses políticos que siguen retrasando el desarrollo.

Un primer paso para los ciudadanos desde casas, empresas y negocios es suspender el uso de plásticos de un solo uso, -no porque nos lo prohíban, sino por convicción inteligente-, e iniciar o continuar e intensificar la separación de residuos en la fuente que, aunque usted no lo crea, es uno de los más importantes aportes que se pueden hacer.

El paso de los recicladores, los que han caminado las ciudades inventando el negocio que muchos quieren refundar, es el siguiente paso en el mismo camino, recordándoles que el tal camino, no tiene fin.

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