martes 09 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Colombia cambia

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Columna de
Eneas Navas

El discurso del presidente Gustavo Petro Urrego, que tiene como prolegómeno la América viva, la sangre de selva, los ríos de llanto y los desgarrados gritos de rebelión y libertad de la Colombia profunda, nos esperanza con el final de las guerras pasajeras y eternas, con el de las batallas intestinas y trasfronterizas fundadas en egos y con ello con el principio de la unión; nos esperanza con el término final de las luchas aisladas por los derechos humanos, nos ilusiona con el final de la inequidad, con el principio de un Estado con justicia social, con progreso económico colectivo, con oportunidades para todos, teniendo como presupuesto fundamental la diversidad lingüística, étnica, cultural, biológica y sexual, ecológica y funcional, pero debemos entender desde ahora que el cambio lo hacemos todos y que no será fácil ni inmediato, pues es una profunda mutación en busca de la paz total que parece un imposible, como imposibles eran las versiones del himno total y el libro total.

Nos entusiasma con la posibilidad de que el mundo tribute para proteger, hacer crecer y sostener la Selva Amazónica descontando el pago de la deuda externa y de la histórica los intereses, y en el sueño me permite incluir la protección de los páramos y parques nacionales y nos deja expectantes de la respuesta del Fondo Monetario Internacional y de los colindantes Estados Hermanos.

Aunque la definición de la política sobre drogas realmente no corresponde a nuestro Estado, pues es un asunto global y con intereses arraigados en las instancias de poder, su empoderamiento como primera voz latinoamericana y el cantar la verdad, también son un buen aire para este momento.

En la partitura de vientos entrarán en los próximos días nuevos instrumentos a esta sinfónica de la esperanza, precisiones sobre la reforma agraria, la soberanía alimentaria, sobre el destino de la prestación del servicio de salud para todos y en la partitura de tambores, un ejército fortalecido en el servicio social, en la ingeniería y la obra civil para ayudar al pueblo y conectar el territorio nacional.

Desde ayer cambia Colombia, cambia, cambia. En la voz de Julio Numhauser: “Cambia también lo profundo,/ cambia el modo de pensar,/ cambia todo en este mundo,/ cambia el clima con los años,/ cambia el pastor su rebaño,/ y así como todo cambia,/ que yo cambie no es extraño.” (Es hora de volver).

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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