viernes 11 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Cuando se es ex

Con mayor virtud, los que concluyen capítulos y hasta libros de manera oportuna, tienen la posibilidad de empezar, con página en blanco...
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Columna de
Eneas Navas

Atados al recuerdo de las cosas buenas que pudieron haber existido y apabullados por el futuro desconocido, habiendo llegado la hora de terminar o de volver a empezar, (como se quiera y prefiera), nos negamos a cerrar círculos, etapas y capítulos que deben concluir antes de convertirse en el negro pasaje que jamás debió haberse escrito o lo que es lo mismo, la vida nos da la oportunidad de concluir el aparte que se escribe, pero los apegos y temores sin razón o la búsqueda de un final espectacular y memorable, impiden cerrarlo hasta que se atasca a la fuerza, sin final verdadero, quedando para el sinrecuerdo.

Con mayor virtud, los que concluyen capítulos y hasta libros de manera oportuna, tienen la posibilidad de empezar, con página en blanco de por medio, uno nuevo con mayor riqueza y fortuna, aprovechando la energía y vigor que no se perdió en el capítulo alargado, para invertirlos en el presente y probablemente en el futuro que también pasará.

El ejercicio del desprendimiento tiene como obstáculo la búsqueda constante de la felicidad, el bienestar y el placer del ser humano y, de igual manera, la necesidad de evitar el dolor y la frustración que se encarna en muchos finales y sus repeticiones, pero no por el hecho de la búsqueda en sí misma, sino por querer encontrarla en el pasado, por la inmovilidad que propicia la comodidad y por el facilismo que resume el (re) sabio popular como “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Para evitar estos bucles de presente sin futuro hay que desarrollar la capacidad de reconocer el vacío que hay dentro del círculo vicioso; evitar la evasión de la realidad escondiéndonos en los recuerdos felices; controlar las fantasías fastas o nefastas; desligar el temor que aprendimos en el pasado y darnos el tiempo para desarrollar el duelo, perdonar y perdonarse para dar gracias a quienes participaron en la experiencia, por la compañía y el aprendizaje.

Finalmente, debe denunciarse, la inequidad de la ley de la impermanencia que da mayor intensidad y duración al dolor que a la alegría, frente a lo cual solamente podemos trabajar en tener más y mejores momentos de felicidad que dolores.

Nota D-Ene: Cuando se es ex, (presidente o alcalde, por ejemplo), hay que asumirlo con carácter para soltar y dejar ir.

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