viernes 19 de julio de 2019 - 12:00 AM

El área metropolitana Real de Minas

el error fue haber incluido en su nombre el de la capital, de allí se deriva la falsa sensación de entregar identidad
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Columna de
Eneas Navas

El principal problema en el posicionamiento de marca e imagen del Área Metropolitana de Bucaramanga es el de haber incluido en su nombre el de la capital, pues de allí se deriva para la ciudadanía la falsa sensación de que los municipios de Piedecuesta, Girón y Floridablanca, cuando proponen o aceptan soluciones metropolitanas para abordar asuntos comunes, están entregando parte de su identidad, poder y recursos a Bucaramanga, y no como realmente sucede, aunando esfuerzos, reduciendo costos, aportando al progreso y al desarrollo común de la ciudad metropolitana, asunto del cual deriva una resistencia ciega y casi natural al cambio.

Aunque es iluso pensar que llamar a la región Área Metropolitana de Real de Minas y no de Bucaramanga solucionaría los problemas, esto sí sería suficiente para cortar el discurso del favorecimiento y preferencia de la capital, que no es cierto.

Uno de los cambios necesarios e inaplazables -que favorece a todos los municipios y que no implica el desprendimiento de identidad o poder- es el de la unificación de la autoridad de tránsito. Esta solución no requiere esperar la creación de un costoso distrito especial que no se verá en muchos años, ni implica perder la experiencia exitosa de Girón en administración de matrículas y archivos, o desechar la experticia de Piedecuesta y Bucaramanga en asuntos especializados, sino, todo lo contrario, permitiría sumar en la unificación todos los aspectos positivos bajo la dirección y voz de una sola institución técnica, con capacidad de recibir al personal especializado que hoy trabaja en las tres direcciones de tránsito y en la secretaría de movilidad de Piedecuesta.

De otra parte, esta unificación en cabeza del Área Metropolitana permitiría reducir significativamente los costos para el ciudadano y, si no se quiere, incrementaría los ingresos para asuntos de movilidad y seguridad vial.

Esta ruta de acción y progreso, además de olvidarse del falso ego, requiere de la declaración de la movilidad como hecho metropolitano que ya existe, pero no se ha aplicado con esta finalidad y necesita de la reestructuración del AMB que por ahora está muy ocupada unificando la autoridad de transporte que sigue en veremos, pero que seguramente veremos.

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