viernes 06 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

El paro del fa, fa, fa

Para salvar la situación tenemos que escucharnos con empatía, sin anticiparnos, buscando la razón del otro
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Eneas Navas

Tratando de entender algunos argumentos adicionales de la última protesta decidí escuchar a los manifestantes a su paso y de viva voz, pero, lejos de entenderles, comprendí el alcance de la indolencia, la importancia de la empatía y los beneficios de la lógica para el diálogo social, pues ella (la lógica) perfecciona el discurso humano y nos permite, aún sin estar de acuerdo, verificar la validez de un argumento y, obviamente, descubrir, entre otras cosas, que las premisas falsas que introducimos en la argumentación (como decir que la culpa es del mismo de siempre), afectan el resultado e impiden el ejercicio de la empatía, base para el entendimiento.

La empatía, enseña el diccionario, es el sentimiento de identificación con algo o alguien, o la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos que, en otras palabras, comprometen la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, pero con su piel, para conectarse con los sentimientos y emociones, cosa que nos falta a muchos, manifestantes y no manifestantes.

Recordemos que la vida entrega a cada quien problemas de su propio tamaño o un poco más grandes (como las camisas de once varas) y que, para cada uno, cada cosa es importante y trascendente, o sea un motivo para protestar y que nadie puede subestimar.

Así las cosas, mientras los 13 ítems en los que se resume la protesta social no nos conduelan y las razones de las personas que no participan en la protesta no se entiendan por los que bloquean y dilatan la jornada de expresión, el punto del acuerdo se distancia.

Para salvar la situación tenemos que escucharnos con empatía, sin anticiparnos, buscando la razón del otro, sin preparar los argumentos inmediatos de contradicción, silenciando la voz interior que siempre nos da la razón y pone el punto final sin escuchar, pero a los bloqueos de las marchas, también les falta el punto o marcha final para que la protesta sea verdaderamente social.

Nota bene: En esta oportunidad no comprendí las razones de la protesta, “gracias” al repetitivo y molesto ruido de las vuvuzelas que interrumpieron constantemente las arengas y me quedé en que: la educación es un fa, fa, fa, porque fa, fa, fa y en que alguien esta verraco, fa, fa, fa.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad