viernes 13 de mayo de 2022 - 12:00 AM

La Muerte Dulce

Hoy, sin sanción penal para los profesionales de la salud que ayuden, el suicidio médico asistido podrá solicitarse solamente cuando el paciente esté diagnosticado con una enfermedad grave o incurable...
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Columna de
Eneas Navas

Dejando claro que hoy soy partidario de la ortotanasia o, lo que es lo mismo, de que la muerte ocurra cuando sea el momento o cuando deba ocurrir sin que la obstinación terapéutica se encarnice para prolongar la vida, pero considerando que mañana podría estar más allá de esa opinión buscando la eutanasia o la muerte asistida que serían derechos ante circunstancias penosas que no se le desean a nadie aun cuando sean lo que le haga cambiar la opinión al opositor, también soy adepto y respaldo todos los pronunciamientos que para la protección del derecho a la vida digna hace el Gobierno de los Jueces, entre los cuales se cuentan los que garantizan el derecho a morir sin sufrimiento.

Esta semana la Sala Plena de la Corte Constitucional completó el esquema de posibilidades para la muerte médicamente asistida, viabilizando el suicidio médico asistido que, despenalizado, se suma a la eutanasia, como rutas para garantizar la muerte digna. La diferencia entre una y otra es básicamente quién administra el medicamento del final deseado, obviamente, con la intervención de profesionales de la salud expertos y autorizados que ordenen lo que la voluntad del paciente haya decidido.

Hoy, sin sanción penal para los profesionales de la salud que ayuden, el suicidio médico asistido podrá solicitarse solamente cuando el paciente esté diagnosticado con una enfermedad grave o incurable, cuando tenga una lesión corporal grave o incurable o cuando los dolores físicos que causan una enfermedad sean incompatibles con la vida digna del paciente.

No obstante, las soluciones jurisprudenciales del gobierno de los jueces para la defensa de los derechos humanos son necesarias, por ser resultado de votaciones, como el mar que viene y se va, así como llegan... se van.

Mejor nos vendría una norma constitucional que prohíba la distanasia, que reconozca los derechos a la eutanasia y al suicidio médico asistido y -ya reunidos en constituyente-, de una vez reconozcan los derechos al aborto en las circunstancias especiales que lo justifican en el marco de la vida digna de la mujer y el derecho a no nacer para sufrir, pero el asunto es que, como son derechos de minorías invisibles que sufren y padecen, por la vía democrática el disenso es bandera.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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