martes 17 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Eneas Navas

La otra raya de El libro Total

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Columna de
Eneas Navas

Sin deliberaciones y votaciones de cámaras y senados, sin marchas ni protestas, la liquidación de las Empresas Promotoras de Salud (EPS), decretada por el Dictador, en virtud de la obviedad de la inmortalidad de autores y obras, connatural a las artes, ha sido posible en La República de los Libros, que celebra en este año la liberación de Pedro Gómez Valderrama y su obra “La otra raya del tigre”, gracias a un acuerdo y concesión de derechos entre la Casa de Poesía Silva y La Casa del Libro Total.

Con este acto de buena voluntad, también se ha conmutado la casa por cárcel del colonizador, comerciante, terrateniente y aventurero Johann Abraham Von Lengerke quién, huyendo de la justicia alemana se instala en Zapatoca donde le alcanzó la muerte y, tras ella, la inmortalidad en la obra que se rebvela ahora sin ánimo de lucro.

La otra raya del tigre, es una novela histórica y costumbrista que rinde testimonio sobre las guerras civiles del siglo XIX dibujando sutilmente vetas negras de ficción sobre las reales tierras amarillas del Estado Soberano de Santander, recrea la historia de la quina y depone sobre las extravagancias del impune inmigrante, constructor de puentes y prolífico en prole y hectáreas.

El Cenador Pescador del libro me dice: “... Pero los caminos siguieron. Yo tengo, decía mi padre, que escribir esa novela; es una novela donde recogeré lo que fue Santander, lo que fue mi padre, todo lo que a él le oí de Lengerke. El padre no pudo escribirla, la vida no le dejó, la muerte se encargó de impedírselo para siempre. Yo he comenzado a escribir la novela heredada, he luchado para llevarla a término.” ... Y con el dulce de una novela heredada, vamos al libro.

Quedan por liberar muchas otras novelas, cuentos y ensayos. Muestras del diablo, El retablo de Maese Pedro, La procesión de los ardientes, Los infiernos del Jerarca Brown y La nave de los locos, todas de Pedro Gómez Valderrama.

Aunque la liberación de un primer libro de este autor puede parecer una raya más que se le pinte al tigre, el camino está abierto para que los propietarios, poseedores y captores de los derechos de autor, liberen las obras que inmortalizan a los escritores y sean de dominio público en EL Libro Total.

Viva el Dictador y sus dictados. Entre a La otra raya del tigre, pise La República de los Libros, hágase Cenador de ella.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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