viernes 09 de abril de 2021 - 12:00 AM

¿Las madres como víctimas?

entender que relevarlas solo un día, es afianzar el reconocimiento de su esclavitud y sometimiento a una labor mal compensada.
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Columna de
Eneas Navas

Hoy en el día de las víctimas podríamos celebrar con significado histórico el día de la madre o, en mayo, podríamos celebrar el día de la tierra, de la familia o el de la servidumbre, pero no es extraño, no por el hecho de que las celebraciones se instituyen por el hombre y se distorsionan y acomodan por el interés comercial y mercantilista, sino porque al dejar de celebrar por celebrar, llenamos de significado las conmemoraciones y comprendemos la importancia de la acción social y el activismo para valorar el avance que las víctimas, madres e hijos, han logrado en la historia de la libertad y el orden.

Así las cosas, para poder celebrar el día de la madre en este 9 de abril, día de las víctimas, podemos recordar que su origen conmemora a Julia Ward Howe y Ann Jarvis, mujeres activistas y defensoras de los derechos de las mujeres que promovieron marchas y protestas para el reconocimiento del sacrificio de las madres que perdieron a sus hijos en la guerra de secesión y lograron dar final al conflicto con procesos de reflexión, entendimiento, reconciliación y perdón.

De otra parte, para preparar la celebración del día de la madre en mayo, antes de pensar en ollas y artículos para el cuidado personal femenino, debemos recordar que el relevarlas de las labores domésticas (como si fuera el gran obsequio) el día de asueto tiene origen en las celebraciones inglesas que daban un día a la servidumbre para reencontrarse con sus familias llevando un pastel a sus casas o, por el contrario, entender que relevarlas solo un día, es afianzar el reconocimiento de su esclavitud y sometimiento a una labor mal compensada.

No obstante, para redimensionar el significado del día de la madre recordemos que, cuando literalmente madre solo había una, los griegos celebraban el día de Gea, madre del mar, el cielo y el ser humano, que los Romanos instituyeron la celebración Hilaria para la madre tierra y que el cristianismo estableció que las celebraciones debían ser para la Virgen María, madre de Jesús.

Entonces, volvamos al principio, celebremos en singular abandonando la inercia del plural “madres” para que su abnegación sea mínima, mirémoslas a los ojos, admiremos su condición y celebremos su existencia en la historia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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