viernes 21 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Le trina*

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Columna de
Eneas Navas

Los rumores y el chisme, que son en principio una forma de comunicación aparentemente divertida, no tienen ningún aspecto positivo por resaltar y, por el contrario, además de revelar la infamia y bajeza del autor y del difusor, afectan seriamente la convivencia social, debilitan los valores humanos y comprometen negativamente a sus víctimas que han de quedar irreparablemente heridas en su dignidad.

Solamente un canalla, persona despreciable por su comportamiento vil, encuentra diversión en el chismorreo, pero la denominación propia para quien se ocupa en la generación de chismes, rumores, injurias y calumnias masivas, no se ha encontrado en el diccionario por lo que tendríamos que decirle tetracanalla o cibertetracanalla, si emplea redes sociales, o algo así.

Como si no fuera suficiente la realidad de la ciudad (del país, del mundo y hasta la personal) en este tiempo de aislamiento, de manera permanente leemos, escuchamos y vemos noticias falsas en redes sociales y plataformas de mensajería que se difunden exponencialmente gracias a la ignorancia de los receptores del mensaje que lo dan por cierto sin confirmar, a la ingenuidad de quienes lo difunden rápidamente para figurar o a la maldad de quien, a sabiendas de la falsedad, propaga la noticia como cierta escondiendo su excrementosa sonrisa de satisfacción.

A manera de ejemplo les recuerdo que al principio del aislamiento se difundió un video en el que se decía que ciudadanos venezolanos rechazaban entregas de alimentos del gobierno colombiano y en él se apreciaba como un grupo de personas rompían y tiraban al piso los mercados humanitarios que a la postre, como se confirmó, no se trataba de venezolanos y tampoco de Colombia, aunque el daño a la población migrante estaba consumado.

Recientemente un video de noticiero peruano inexistente reveló una noticia falsa sobre la participación en actos de corrupción en el exterior del actual alcalde de Bucaramanga que deberá cargar en sus espaldas la duda sobre su proceder, sin derecho a una defensa efectiva y eficaz que repare el daño.

Para no hacerle el juego a los canallas y tetracanallas o convertirnos en uno de ellos, recomiendo escoger un medio de comunicación serio y responsable para informarse y no creer ciegamente en los intermediarios de redes sociales o plataformas de mensajería, confirmando siempre con la fuente.

*Le trina: Editorial que recopila trinos y obras de escritores de corto alcance y baja cuna. V. Excremento, contrario de incremento.

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