viernes 15 de enero de 2021 - 12:00 AM

Lo angosto para uno

en Bucaramanga, donde no se obedece, no se acata, todo se incumple y no se respeta la orden superior, lo que falta es autoridad.
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Columna de
Eneas Navas

El diccionario de la Real Academia distingue en el concepto de “autoridad” seis acepciones que deberían ser repasadas por las autoridades locales para que, de esta manera tan sencilla, entiendan y asuman sus cargos, de ahora en adelante, con la dignidad, el prestigio y el crédito propios del empleo público y entiendan el porqué, cuando se posesionan, sean de libre nombramiento o elección popular, se invisten de autoridad y, de una parte, no permitan que nosotros los de a pie pensemos que embisten a los ciudadanos con el poder desbocado aplicando la ley del embudo y, de otra, sean el ejemplo a seguir pues es su conducta la que puede inclinar a otros a seguirles.

El reciente video en el que aparecen algunos altos funcionarios de la Alcaldía de Bucaramanga en una ruidosa fiesta durante el actual pico de la pandemia COVID-19, (se dice que durante el toque de queda del 26 de diciembre, mientras las camas disponibles en unidades de cuidados intensivos son escasas), explica de una manera sencilla la dificultad que tenemos para reconocer en ellos el prestigio y crédito que debería ser connatural y, desgraciadamente, excusa a los ciudadanos que siguen su mal ejemplo participando en fiestas clandestinas que se realizan constantemente en establecimientos públicos cerrados y espacios privados, en horarios restringidos, sin observancia de los protocolos de bioseguridad.

Desde luego que el asunto sancionatorio quedará para las autoridades competentes y no se definirá inmediatamente; que en menos de un mes el incidente pasará al olvido social o se superará con otra embarrada local, pero desgraciadamente la lección y el ejemplo están dados por los gobernantes y aprendidos por muchos habitantes, permitiéndonos concluir que, en Bucaramanga, donde no se obedece, no se acata, todo se incumple y no se respeta la orden superior, lo que falta es autoridad.

No será suficiente el acto de contrición con el que los festivos funcionarios expresen el dolor de haber ofendido al pueblo. Es necesario su digno paso al costado, voluntario o propiciado, dejando clara la valía del ejemplo y en claro, que las normas, se acatan y se cumplen.

Pregunta de Ene: ¿En la Ley del Embudo, cuál extremo es para el embudero?

R. D. P. : Todo es relativo: en materia de embutidos, es mejor escoger lo angosto (el chorizo) para uno.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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