viernes 24 de junio de 2022 - 12:00 AM

Macabra campaña pedagógica

La atención fue capturada por el bárbaro invento de Fabián Oviedo que con el terror quiso despertar al voto muerto, que dice él, es el del abstencionista
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Columna de
Eneas Navas

Bucaramanga, la ciudad en la que la secretaria del Interior tiene matrícula condicional por la nefasta situación de seguridad ciudadana; la ciudad a la que están llegando las víctimas de desplazamiento de hechos de violencia actual y que tradicionalmente es de tránsito o receptora para víctimas y migrantes; la ciudad sobre la que pesa una alerta temprana que procura prevenir amenazas y violaciones de derechos humanos; la misma que está abarrotada de habitantes de calle; en el país en el que el homicidio y desmembramiento para ocultar cadáveres en bolsas y maletas es frecuente y las tensiones de un proceso electoral sui géneris polarizaron los ánimos al punto de no poder hablar de política, pasa por genio un Concejal que, al amparo de la impunidad del actuar político, realiza una desagradable y áspera campaña propagandística de activismo electoral que sembró pánico en los ciudadanos, tratando de arrancarle al abstencionismo los votos que su candidato de la Liga anti corrupción requería para ser elegido presidente.

En la madrugada del 16 de junio en tres puntos estratégicos de la ciudad, pensados para que la noticia viajara a la velocidad de la luz por el territorio, aparecen tendidas en el suelo sendas figuras humanas envueltas en bolsas negras simulando cadáveres.

La noche anterior, en Bucaramanga, tensa por la exigencia del voto santandereano para un santandereano sin argumento adicional, habían sido asesinados dos habitantes de calle que, aunque sus cruentas muertes se registraron en la prensa, la atención fue capturada por el bárbaro invento de Fabián Oviedo que con el terror quiso despertar al voto muerto, que dice él, es el del abstencionista.

La aclaración sobre su intención y propósito al que llama pedagógico electoral se conoció en redes sociales y medios de comunicación de manera tardía y muchos ciudadanos -aunque ofuscados- nos tranquilizamos, pero “el voz a voz” entre habitantes de calle, (sin Twitter, tik-tok y Facebook), seguirá avanzando hasta que lleguen los periódicos desechados a sus manos, si llegan, si leen.

Rechazando y censurando la estupidez macabra de la pedagogía electoral del concejal, pregunto: En la ciudad en la que se elaboraron y difundieron con odio listas de adeptos al Pacto Histórico... ¿Qué se le ocurrirá cuando necesite el sufragio para su campaña política?

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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