viernes 27 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Mátese media vaca

las actividades de delincuencia y microtráfico que acusan los ciudadanos, se trasladarían a las cuadras oscuras, a las esquinas tenebrosas o a las casas vacías y, con toda seguridad, seguirían en los parques...
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Columna de
Eneas Navas

Mientras se agota el insólito término de tres meses que concedió el Concejo de Bucaramanga a la secretaria del interior para mejorar las condiciones de seguridad en la ciudad con la advertencia de que, si este plazo se cumple y no hay resultados, la funcionaria saldría de su cargo por cuenta de una moción de censura, un importante sector ciudadano propone cerrar los parques de la capital desde las 10 de la noche hasta las 4 de la mañana con la idea de que se reduzca la delincuencia, pero los problemas de los parques (falta de iluminación, escaso mantenimiento y falta de vigilancia), no son exclusivos de estos espacios de respiro ni se solucionan con la clausura, que no es más que la venta del sofá.

Por falta de alumbrado público tendríamos que empezar a cerrar calles, carreras y barrios enteros, en las que estarían incluidos sectores de la carrera 27 o las vías de la Ciudadela por solo mencionar dos sectores con iluminación insuficiente.

Ante el cierre nocturno, además de que la inseguridad rampante tendría su horario establecido, las actividades de delincuencia y microtráfico que acusan los ciudadanos, se trasladarían a las cuadras oscuras, a las esquinas tenebrosas o a las casas vacías y, con toda seguridad, seguirían en los parques de manera más sigilosa -y en sus alrededores- incrementando su efecto y la percepción de inseguridad.

Seguros de que la solución para la oscuridad de parques y vías es iluminarlos, que para la falta de mantenimiento se hace mantenimiento, en el tema de la seguridad policial, la cosa se complica, pues gran parte de la Policía Nacional Metropolitana está ocupada cumpliendo funciones como custodios de personas privadas de la libertad en las hacinadas estaciones, por la falta de un lugar adecuado para su traslado que debe suministrar el municipio o, lo que es igual, la policía que hace falta en los parques y vías de la ciudad, está ocupada prestando un servicio más allá del deber legal porque la municipalidad metropolitana, no tiene cárceles municipales o un lugar de retención adecuado.

Entonces, tapando los efectos de las problemáticas, trasladamos los enredos de un cajón para otro, de arriba para abajo, los escondemos o aplazamos, pero siempre sin resolverlos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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