viernes 14 de enero de 2022 - 12:00 AM

Meteorito número dos

la movilidad afecta la vida digna de las personas que abdican, por obligación, al tiempo en familia, al de recreo y descanso, sin mencionar los efectos sobre la salud, el empleo y la empleabilidad...
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Columna de
Eneas Navas

Retomando la columna “No mires para arriba” que presenta el escenario de esta saga y “Meteoro uno” sobre el agua y los recursos naturales de la región, de los mismos autores de “Real de Minas no región”, llega en el 2022 una versión más de la movilidad urbana en la que se conjuga la insuficiencia de redes viales que generan trancones por toda la ciudad, las notorias falencias del sistema de transporte público, la proliferación de transporte informal como medio de subsistencia, la desnaturalización de las modalidades de transporte, la costumbre de irrespetar todo tipo de normas de tránsito y transporte, el pésimo diseño de las vías para bicicletas, la baja cultura ciudadana que permite a los conductores sin vergüenza alguna parquear en la calle de preferencia, en el costado de la vía que les plazca o en su defecto ocupar los andenes obligando al peatón a renunciar a la prueba de sube y baja la gradita del garaje o la de supera el diseño arquitectónico en el andén -cuando hay andén- y lo obliga a competir con automotores por tener que transitar por el asfalto.

En esta serie en la que el protagonista es nuevamente un meteoro que nos deja en pasmo cuando al ingresar a la atmósfera se fragmenta en tantos pedazos como modos de transporte hay y luego se vuelve a fragmentar por cada medio de transporte, por lo que observaremos la confluencia de las problemáticas derivadas de la tierra de nadie en el aeropuerto Palonegro, los usos y abusos del transporte fluvial en Topocoro, el olvido del tren y lo más cotidiano, el transporte público local desnaturalizado y herido de muerte por el transporte informal y formal.

Los fragmentos del gran cuerpo celeste “Movilidad” en el capítulo del 2022, que nos dará mucha tela para cortar, aunque se vean como estrellas luminosas en el día y la noche, en la tierra de la ciudad metropolitana serán la sombra que oscurezca todo lo que con ellos se relacione ya que la movilidad afecta la vida digna de las personas que abdican, por obligación, al tiempo en familia, al de recreo y descanso, sin mencionar los efectos sobre la salud, el empleo y la empleabilidad, la producción y la educación o, lo que es lo mismo, de este meteorito, hay un pedazo para todos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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