viernes 21 de enero de 2022 - 12:00 AM

Meteorito tres

¿Para qué los derechos sin quién los garantice? ¿Para qué derechos cuando cada derecho es una oportunidad de corrupción?, me pregunta y aclara que su referencia es a las puertas giratorias...
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Columna de
Eneas Navas

En las noches, detrás del cielo estrellado, se observa la tradicional oscuridad regularmente atribuida a la sombra que la propia tierra genera al tener el sol puesto en el día en el otro medio mundo, pero no, o por lo menos no es del todo cierto. Me dice un entendido que esa oscuridad, aunque alguna vez fue simplemente la noche, hoy corresponde realmente al tercer meteorito del que seguramente no podremos hablar este año, pero que se relaciona con la cooptación del estado por parte de cabecillas, líderes y caudillos, algunos falsos adalides miembros de grupos arrasadores con intereses antidemocráticos que avanzan lentamente en todos los ámbitos de poder o están allí desde antes del principio, sin no dejar de decir y hacer constar que hay gente buena, pero que no se ve en la selva.

Tras escuchar al entendido, me surge la pregunta de si me estará hablando del futuro, del presente o de la historia nacional; planteo la pregunta y con la respuesta me deja claro que sí señor, que se trata de la misma historia que repetimos cada tantos años, con más intensidad negativa; que se trata de la historia que todos saben, conocen, repiten y al mismo tiempo ignoran.

Sin pausa el entendido me habla de derechos y obligaciones, de violaciones al sistema de derecho internacional y resalta la importancia de una asamblea nacional constituyente, referencia que causa mi rechazo inmediato al presumir en su discurso la propuesta de un catálogo de derechos y obligaciones nuevo y de los cuales en nuestra constitución vigente hay en abundancia e inobservancia, pero no, su cuento iba para otro lado.

¿Para qué los derechos sin quién los garantice? ¿Para qué derechos cuando cada derecho es una oportunidad de corrupción?, me pregunta y aclara que su referencia es a las puertas giratorias, al yo te elijo y tú me elijes, a la elección de las autoridades de control por los controlados, de la elección de los vigilantes po+ los vigilados, a la devolución de favores y al uso de la discrecionalidad para mandar a callar, que es lo mismo que matar o mandar matar.

Habiendo entendido la necesidad del cambio, nuevamente muerto y en silencio, hago mutis por el foro. ¡Miren para arriba!

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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