martes 20 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Metrolínea, entre ficción y realidad

En la lista de necesidades y deseos, además de requerir la existencia de una autoridad que lo haga cumplir, contamos la definición y aplicación de un plan de ordenamiento territorial que precise la localización de los terminales de transporte satélites...
Image
Columna de
Eneas Navas

La autoridad de transporte fragmentada por modalidades permite la concurrencia en el territorio del parecer de las autoridades de transporte nacional y del de las locales, pues para el transporte de carga, el transporte especial y el intermunicipal (incluyendo las rutas de corto trayecto) la libertad y el orden es de rango nacional, mientras que, para el sistema de transporte masivo, colectivo, mixto y de pasajeros en taxi, la autoridad es municipal, excepcionalmente metropolitana o distrital o, como acá en la ciudad metropolitana de Bucaramanga, un poco de una y otro de la otra, dando paso al caos y a una de las causas de la agonía de Metrolínea.

Para el nuevo principio, ante la torpe renuencia política a la creación del Distrito de Real de Minas que integre a los municipios de Los Santos, Lebrija, Tona, Floridablanca, Piedecuesta, Girón y Bucaramanga (que también eliminaría los peajes), y dando por hecho que la reorganización de las competencias en materia de transporte es un largo camino de orden legal, con lo que hay, tenemos que trabajar para el renacer de un sistema de transporte masivo sostenible, eficiente, eficaz y seguro.

En la lista de necesidades y deseos, además de requerir la existencia de una autoridad que lo haga cumplir, contamos la definición y aplicación de un plan de ordenamiento territorial que precise la localización de los terminales de transporte satélites de Piedecuesta, del Norte, del Corcovado y Palonegro, a los que lleguen las rutas de corto trayecto, desterrando de los diferentes sectores de la ciudad los terminales empresariales que, además de congestionar y ocupar el espacio público, permiten la circulación de vehículos no urbanos prestando un servicio que no les corresponde.

De esta manera, en el Terminal de Transportes y en los satélites, cuando volvamos a querer emprender una gesta en busca del transporte masivo, podremos articular las rutas nacionales terrestres y aéreas, las de corto trayecto y los alimentadores rurales, al sistema masivo, brindando soluciones económicas para centros de abastecimiento, corredores de salud y universitarios, que son los que jamás atendió Metrolínea de manera eficiente y que permitieron la ocupación de sus carriles por rutas de corto trayecto que jamás deberían haber iniciado o terminado recorridos por fuera de los terminales, ni recogido y dejado pasajeros en los corredores del masivo.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad