martes 27 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Metrolínea, preparando el camino

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Columna de
Eneas Navas

Para el renacer de Metrolínea, con las rutas de alimentación rural, las de corto trayecto y las nacionales llegando a los terminales satélites del área metropolitana de Bucaramanga, eliminados los terminales empresariales en diferentes lugares de la ciudad y la posibilidad de que las rutas de corto trayecto desnaturalicen sus servicios fungiendo como urbanas; mientras el Transporte Público Convencional se fortalece como empresas alimentadoras articuladas al masivo y Metrolínea toma un aire ocupada únicamente en rutas largas, reponiendo su parque automotor con vehículos eléctricos, en la ciudad metropolitana deberá hacerse y mantenerse una campaña permanente de cultura ciudadana de movilidad, que no es tarea fácil, pero que, por lo mismo, dará tiempo para la construcción del anillo vial externo de Girón-Piedecuesta pasando por Palogordo y hasta para terminar la conexión de la vía Pamplona con Piedecuesta, preferiblemente en el terminal del sur, más allá del casco urbano de la Villa del Pie de la Cuesta, empleando trazados de vías terciarias existentes y no los bosques y cerros de la región.

Esta campaña de cultura ciudadana de movilidad implica la obligación de solamente dejar y recoger pasajeros en las paradas demarcadas, la no obstaculización de los carriles para evitar el adelantamiento de otros vehículos de la competencia, la señalización de pasos peatonales, la utilización de estos y el respeto al uso preferente, la fuerte intervención para evitar la guerra del centavo que tratará de resurgir, el respeto de los andenes entendiéndolos como espacios para el peatón y no como parqueaderos o carriles de emergencia para motos y bicicletas en las horas pico. (También se habrá de construir andenes o adecuarlos para todos, reponer la red semafórica por una inteligente con botones de paso y con equipos sonoros para la inclusión).

Una campaña para la cultura de la movilidad en la que la pertenencia y solidaridad impulsen la tolerancia, entendiendo que “vivir sabroso” implica corresponsabilidad y que las únicas intolerantes, deben ser las autoridades de tránsito y transporte.

La campaña deberá enfocarse también en el uso preferente de la caminata, seguido por el empleo de la bicicleta y por la constante preferencia indiscutible de transporte legal y formal que, para entonces, será controlado eficientemente por la autoridad de tránsito y transporte metropolitana, o mejor, del Distrito Especial de Real de Minas.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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