viernes 24 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Metrolínea tiene oportunidad

Las soluciones de Metrolínea serán la intervención de la sociedad o su liquidación. Buena suerte a los directores del proyecto.
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Columna de
Eneas Navas

Para muchos usuarios de transporte formal, informal y privado y de ciertas edades, la nostalgia por las antiguas rutas de buses es notoria, pues aquellas atendían sus necesidades y sus modificaciones se hacían de manera natural y paulatina, de la mano con la demanda, al ritmo de crecimiento y expansión de las ciudades, pero cuando llegó el transporte masivo como la seudo solución, fue como volver a empezar (desde antes del principio), desconociendo las necesidades del usuario, razón de ser del servicio público esencial. Esa nostalgia ciudadana indica que el sistema de transporte masivo en la ciudad metropolitana se diseñó como la solución a un problema inexistente, pero también señala que el principal reto que afronta hoy Metrolínea, en el diseño del nuevo modelo de operación para la integración, es la satisfacción del usuario con la creación de rutas con recorridos y frecuencias adecuadas a las necesidades reales, atendidas actualmente en su mayoría por el transporte informal. La integración de los sistemas de transporte masivo y colectivo, con la que se incorporarán los buses tradicionales como colaboradores del sistema masivo dejando de ser competencia comercial, es un paso hacia la solución del problema, pero no la solución misma, ya que sus equipos son contaminantes y vetustos que incumplen las elementales condiciones de acceso y seguridad, entre otras. Sin lugar a dudas, la integración que debe concluir su implementación en el tercer trimestre del año es una medida temporaria que deberá ser superada con el deber ser, pidiendo flota ecológica a los operadores, exigiendo el cumplimiento de los contratos de concesión o, en su defecto y ante la imposibilidad, con la incorporación de un tercer operador. El éxito de las nuevas rutas que se presenten deberá verse reflejado rápidamente en el incremento de pasajeros y en la reducción natural de la informalidad, pero esto depende también del plan de difusión de los servicios porque, no se compra lo que no se conoce y de lo contrario, las soluciones de Metrolínea serán la intervención de la sociedad o su liquidación. Buena suerte a los directores del proyecto y digo directores, no por el constante cambio de gerentes de Metrolínea, sino porque el asunto depende de la comprensión (inteligencia) entre los gerentes de todas las empresas, el de Metrolínea y las autoridades.

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