martes 04 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Metrotaxi legal Real de minas

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Columna de
Eneas Navas

Para el renacer de Metrolínea, después de la última parada que ya se aproxima, abriendo el camino para una segunda oportunidad, ella dedicada a prestar el servicio de transporte masivo en largas distancias, con el Transporte Público Convencional articulado como alimentador, recibiendo y dejando pasajeros en terminales de transporte y portales, sin rutas piratas usufructuando corredores urbanos, sin terminales de transporte privados y con la campaña de cultura de movilidad como presupuestos (asuntos que se han tratado en esta columna desde el 13 de septiembre), entre la ficción y la realidad, seguimos reorganizando el territorio y el servicio.

Aunque la campaña de cultura para la movilidad propuesta incluye generar la predilección del transporte legal y formal y las autoridades deben evitar que carros particulares y motocicletas presten el servicio, la supervivencia debe dejarse al destino de la oferta y demanda en la que el servicio en condiciones de seguridad -que solo lo brindan las empresas de transporte legalmente constituidas-, sea determinante, pero para ello los taxis tienen que ser vehículos seguros, tecnicomecánicamente cuidados, conducidos por personal plenamente identificado, formado y capacitado, debidamente vinculado a una empresa y respetar su modalidad olvidándose del taxi colectivo, pues, mientras tanto, la diferencia entre uno cualquiera y el transporte formal, legal, en vehículo tipo taxi, será nula y la deferencia del usuario por este, también.

Aunque el transporte en taxi debe ser eficiente, económico, oportuno, asunto que también les dará puntos de preferencia, el estímulo al pasajero debe darse en la comodidad y seguridad para que opte libremente de manera progresiva, mientras se generan empleos para todos los que viven (porque los dejaron), de la informalidad y en la informalidad.

Con la seguridad, el pasajero deberá optar por lo formal o, repetir el módulo del curso de corresponsabilidad, pero mientras esto pasa, también se habrá desestimulado el trabajo informal en el transporte y los señores piratas, tendrán un mejor empleo.

Llegado el punto de la ficción, como la falta de autoridad, el mandato legal de servicio eficiente, económico, oportuno, cómodo y seguro es fábula, deberíamos pensar en liberar la oferta y demanda de esta modalidad y dejar que las empresas habilitadas tengan los carros que deseen, eliminando los cupos para que la implacable mano invisible de la oferta y la demanda defina su supervivencia en beneficio del usuario.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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