viernes 31 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

“No mires para arriba”

mientras ve la película sienta que se encuentra en los despachos de la administración pública de un país cooptado por la corrupción e impulsado por intereses económicos inimaginables...
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Columna de
Eneas Navas

Aunque tenemos la absoluta certeza de que allá arriba en el espacio sideral están el sol, la luna, las estrellas y planetas que vemos a simple vista, quienes le quitan la velocidad a la vida moderna y se dedican a observar con detenimiento el entorno cósmico suelen descubrir de vez en cuando una nueva estrella, un cometa o un asteroide que muy seguramente han estado allí desde antes de nuestra existencia planetaria y, quienes invertimos parte de ese tiempo en manejar el control remoto del televisor, con menos frecuencia encontramos algo interesante para ver y recomendar, pero lo encontramos.

Para cerrar el año que se va o recibir al que llega, asumiendo el riesgo de que usted, mientras ve la película sienta que se encuentra en los despachos de la administración pública de un país cooptado por la corrupción e impulsado por intereses económicos inimaginables o, en menor escala se sienta como uno de los muchos que advierten a las autoridades el riesgo de colapso del Carrasco, la catástrofe de la megaminería o la quiebra de un sistema de transporte público sin que el problema sea subestimado y sin que la solución única y definitiva sea considerada por anteponer intereses personales de los administradores o de terceros interesados, recomendamos que vea: “No mires para arriba”.

Esta película, aunque comienza con el típico guion apocalíptico en el que un asteroide en curso de colisión con la tierra amenaza la existencia de toda forma de vida en ella, se separa de esa moldura recurrente cuando el protagonismo se trasladaría de los astrónomos descubridores a los administradores del estado, pero no se asume, pues la Presidenta de Estados Unidos, que por la proximidad de las elecciones prefiere “quedarse quieta y evaluar” y no distraer al electorado.

Días después de haber visto la película, no termino de identificar de dónde llega mi enfado en la comedia, pero estoy seguro de que purifica las pasiones del ánimo que deja la pandemia y nos hace conscientes de la infodemia.

Hoy, 31 de diciembre, dedíquese a celebrar como mejor pueda, despreocúpese de los asteroides que colisionarán contra nuestra sociedad, pues ellos estarán allí el año entrante y, seguramente por la proximidad de las elecciones, todos preferirán quedarse quietos y evaluar.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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