viernes 31 de mayo de 2019 - 12:00 AM

ODS #6 – Agua, saneamiento y desarrollo

Image
Columna de
Eneas Navas

Entre los objetivos de desarrollo sostenible se cuenta el sexto, que propende por el suministro de agua y el saneamiento básico cuya relación directa con los factores de desarrollo es incontrovertible y no requiere mayor argumentación, pero para muchos sigue siendo un asunto ajeno a su vida cotidiana.

Podríamos hablar de las cifras globales que revelan la importancia de este objetivo y decir que el número de personas en el mundo sin acceso al agua potable se redujo a la mitad en los últimos veinticinco años, pero estaríamos mirando el vaso medio lleno que, para estos efectos no tiene razón, pues el problema mundial que nos convoca y reta es llenar el vacío.

Más importante es recordar que en la Guajira este problema de desabastecimiento es constante y causa continuamente enfermedades y muertes; que en Barichara no está mejor la situación; que el acueducto de Los Santos se quedó en veremos y sigue reinando el carrotanque; que en Lebrija el riesgo de quedarse sin el líquido es permanente y que el suministro es intermitente, pero faltaría recordar que en los barrios más pobres de la ciudad metropolitana de Bucaramanga, acá donde se cree que vive el desarrollo, aún se sigue dependiendo de la vieja y pobre pila comunitaria. Una piscina a la que llega el agua más o menos potable, que se convierte en criadero de zancudos, que no es completamente pura... y de allí en baldes, olletas y platones los ciudadanos se sirven.

Todo lo anterior para resaltar que muchas veces vemos los problemas como lejanos y olvidamos el próximo y propio, que vemos la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el nuestro, y recordar, para concluir, que el camino por recorrer para lograr este objetivo es largo y las acciones diversas, entre las cuales, además de las marchas por el agua y las acciones jurídicas y legislativas, están el ahorro, la reutilización, el cuidado para no contaminarla y, tal vez el principal, cuidar las fuentes hídricas bajo el entendido de que se trata de un recurso que se agota.

Sin dejar de mirar el páramo donde el agua es pura, hagamos algo por el Río Frío, el Lato, el Río de Oro, el Suratá, las quebradas de Aranzoque, Menzulí, El Macho, Guayacana, La Flora, la Iglesia y, claro está, hagamos algo con esa fuga que gotea en nuestra casa.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad