viernes 17 de enero de 2020 - 12:00 AM

Para verdades, el tiempo

Los juicios de los opinadores son absolutos, incontrovertibles, irrefutables, algunas veces dañinos, fundados o infundados, pero siempre inmediatos.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Eneas Navas

En el mundo judicial las cosas que no están en el expediente, en referencia a la prueba, no existen y, las que están, son objeto de discusión hasta su resolución como verdades incontrovertibles para condenar o en verdades aparentes que se descartan para absolver. Es decir, los jueces no obran emocionalmente, deben ser objetivos, racionales, coherentes y responsables.

En contraste, en el mundo social, especialmente en las redes antisociales, la prueba y su verificación, validez o ineficacia son lo de menos.

Los juicios de los opinadores son absolutos, incontrovertibles, irrefutables, algunas veces dañinos, fundados o infundados, pero siempre inmediatos.

Normalmente se nutren simplemente de la noticia del evento y en otras se alimentan de la especulación y la calumnia, no se someten al debido proceso y no admiten prueba en contrario.

Es por ello que lo que otrora llegó a propiciar una condena social y hasta política inmediata e inapelable, en el futuro, en lo judicial, después del filtro del debido proceso, resulta siendo un archivo o una absolución para alegría de unos y tristezas y rabias de otros.

Cuando esto ocurre, normalmente el distractor de la ira se desata y, mientras unos declaran indignados contra el sistema repitiendo la condena social, otros con la sentencia favorable bajo el brazo, reiterarán que, para verdades, el tiempo. Lo peor, todos tendrán la razón.

Lo importante pasará desapercibido y es que una cosa, digo yo, no debería poder ser dos al mismo tiempo.

A manera de ejemplo, los hechos de corrupción indiscutiblemente ocurrieron, pero no hay culpables. Entonces, la pregunta sería; ¿dónde están los culpables?, ¿quiénes fueron?, ¿por qué no llegaron a ser judicializados? ¿Por qué no se prendieron los ventiladores? ¿Qué se hicieron las pruebas? ¿Dónde quedó la bolita? (¿O no ocurrieron?)

También podemos hacernos más preguntas y proponer respuestas, pero esas se las dejo de tarea para esta semana o para cuando la próxima temporada de archivos y absoluciones llegue.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad