viernes 28 de enero de 2022 - 12:00 AM

Parábola de un giro

La llegada y asentamiento del grupo étnico migrante Yukpa... también se ha convertido en recreación de la historia fundacional de nuestra metrópoli que invita a reflexionar sobre la actitud personal y estatal a la que le parece incómoda y antiestética su presencia
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Columna de
Eneas Navas

Para celebrar en el 2022 los cuatrocientos años de Bucaramanga, en un giro de trecientos sesenta grados* en el que a muchos les parece que todo ha cambiado o que nada cambiaría, el desplazamiento generado por la pandemia, las crisis y la historia, que es terca y se repite, nos han traído hasta Bucaramanga, así, casual, a un grupo de indígenas Yukpa, hasta el parque García Rovira en el que se asentaron justo en el escenario en el que Andrés Páez de Sotomayor registraba el 22 de diciembre de 1622, su presencia en el sitio de Bucaramanga, acompañado por Miguel de Trujillo, presbítero y cura doctrinero que también dejaba constar en el acta la existencia de unos cuantos bohíos para los indios de las encomiendas propias y de otros.

La llegada y asentamiento del grupo étnico migrante Yukpa, aunque es una protesta contra la falta de atención territorial a los procesos migratorios; contra la inobservancia del derecho de retorno voluntario en condiciones dignas, e incluso contra la violación al derecho de acogida humanitaria, también se ha convertido en recreación de la historia fundacional de nuestra metrópoli que invita a reflexionar sobre la actitud personal y estatal a la que le parece incómoda y antiestética su presencia sin otra consideración humana o humanitaria.

Después de tantos meses de plantón, los motivos para declarar la urgencia manifiesta y contratar el retorno voluntario y digno han desaparecido (y ahora les tocará por licitación), pero no ha desaparecido la obligación de la administración municipal de coordinar con organismos nacionales e internacionales, en cooperación con las autoridades fronterizas, el retorno humanitario.

En otro giro de 360 grados* en el que todo cambia, llegan desde más allá de Boyacá los que otrora llegaban de ultramar, improvisando estrategias para la conquista y sometimiento, pero ya sabemos que la transculturación de la peluca y la casaca es violatoria de derechos humanos y que las recomendaciones con espada y lanza, solo reescriben los capítulos de historia que olvidamos.

*Nota de Ene: Queda reivindicada la frase de reinado que refiere a cambios de vida tras los giros de 360 grados, que nos provocaron burlas al no observar la referencia a caída en barrena o el ascenso en bucle durante el giro.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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