martes 13 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Renacerá Metrolínea

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Columna de
Eneas Navas

Ahora que ya es tarde y Metrolínea se aproxima a su última parada por la falta de vehículos propios en una ciudad metropolitana sin vías adecuadas, sin carriles exclusivos por invasión o por no crearlos, sin los portales, estaciones y paradas propias requeridas, sin rutas posicionadas, sin autoridades de tránsito y transporte que la defiendan de los servicios formales desnaturalizados y de la avalancha de la informalidad, es la hora de volver a comenzar.

Quizá queden dos o tres jugadas estratégicas y dilatorias del final, pero con o sin ellas, la conclusión será el principio y tenemos que aprovecharlo. Seguramente se haga la integración con el transporte público colectivo que en 2019 se propuso en estas mismas columnas, pero ahora el equilibrio de fuerzas entre el masivo y el transporte colectivo tradicional, que ya no logrará el rescate del sistema, permitirán una integración que favorezca a los propietarios de los buses y empresarios concediendo un respiro económico, pero lo que viviremos mientras tanto en las ciudades es el caos vial, la anarquía de movilidad y deterioro ambiental que motivó el nacimiento prematuro de los sistemas de transporte masivo. Es decir, estaremos igual al día uno antes de Metrolínea... o peor.

En el nuevo principio deberán enmendarse los problemas de improvisación que nos han traído hasta acá, siendo el primero la pluralidad de autoridades de tránsito y transporte en el área metropolitana que no permitieron la unificación de reglas para todos los sistemas de transporte en la descuadernada metropolitana, aunque lo mejor sería crear el Distrito Especial de Real de Minas.

Unificada la autoridad, el paso siguiente será el ejercicio serio y verdadero de ella y la formación de una cultura ciudadana que organice todos los medios de transporte, que fortalezca la caminata con todo lo que ello implica en infraestructura, señalización y respeto, que posicione el uso de la bicicleta como medio principal de transporte, que convenza a los conductores de respetar la norma o los sancione como ha debido ser siempre y, entre tanto, para lo que quede del transporte masivo, mientras llega la próxima licitación, sus rutas se limiten a las largas distancias que por autopistas separan a las cuatro ciudades, con la única condición de que lo hagan de manera constante, permanente y continua.

Desde hoy, cuidado. Mucho cuidado con el mantenimiento de vehículos, pues el ahorro, no es por ahí.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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