viernes 14 de agosto de 2020 - 12:00 AM

San Tiago, el Ángel caído

Para desgracia del Ángel caído y de sus emiratos mandantes sus palabras se repetirán una y otra vez hasta centrar la atención del mundo en nuestra pequeña fábrica de agua
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Columna de
Eneas Navas

Desde lo más alto del universo empresarial, baja un Ángel sin trompetas para decirnos proféticamente, (palabras menos), que el mundo puede estar incendiado; que Santurbán puede ser un desierto; que Bucaramanga y Santander pueden estar ardiendo por el otorgamiento de la licencia de explotación minera de las entrañas del páramo de Santurbán; que todo Bucaramanga puede tener en las ventanas letreros con la leyenda “agua sí, oro no”, pero que, mientras los opositores se puedan etiquetar de élite sin contratos por tapabocas, de mamertos, comunistas y populistas, ambientalistas extremos o cualquier epíteto que los menosprecie y en Bogotá los tomadores de decisión no se enteren ni lo sientan, lo vivan o lo sufran, todo saldrá bien para los megamineros y mal para nosotros los que esperamos que nuestros hijos y nietos puedan beber agua en esta ciudad.

Para desgracia del Ángel caído, en su mesa de trabajo la modernidad permitió a uno de sus discípulos rebeldes grabar la conversación estratégica y solapada para la toma y destrucción de nuestro páramo, logrando un video que finalmente se filtró en las redes sociales y avivó nuevas marchas de provincia y poca cosa en Bogotá.

Para desgracia del Ángel caído y de sus emiratos mandantes sus palabras se repetirán una y otra vez hasta centrar la atención del mundo en nuestra pequeña fábrica de agua, como se ha repetido en el más reciente capítulo de la “Cátedra del Agua” que por fin se está dictando y sobre la cual la única crítica sigue siendo la falta de difusión, por lo que reclamaría un micro sitio web, un vínculo directo de las páginas institucionales para llegar al salón, una biblioteca o videoteca bien conformada y ordenada, pero esto termina siendo lo de menos, pues poco a poco el mensaje se difunde con nuevo vigor, para no decir viraliza que hoy es palabra de cuidado intensivo.

Por mi parte, respetuoso del aislamiento continuaré la protesta desde la ventana con mi letrero en contra de la destrucción de Santurbán y, por ahora, seguiré marchando de la sala al comedor compartiendo el material didáctico prometido y entregado por la Alcaldía de Bucaramanga para la democratización de la información en defensa de los páramos del mundo, con la esperanza de que el verde y el agua puedan seguir existiendo.

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