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Eneas Navas
Lunes 22 de enero de 2024 - 12:00 PM

Santandereanos siempre arrogantes

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La arrogancia, sentimiento de superioridad que despliega un individuo en relación con los otros, que le lleva a creer que merece mayores privilegios y derechos que los demás y que, por definición, hace a las personas altaneras, presuntuosas, prepotentes y soberbias, se convirtió en obstáculo para la conformación del Distrito especial de Bucaramanga, por lo que debemos desambiguar el concepto desde el contexto de interpretación, para cantar el himno de Santander como mejor nos conviene, permitiendo el debate que consolide la unión distrital.

El Distrito Especial de Bucaramanga implica la creación de tres alcaldías menores en Piedecuesta, Floridablanca y Girón, por lo que ya se escuchan rotundos “no” sin argumentos y razones distintas a la supuesta pérdida de la identidad cultural, desestimando los beneficios que, para el interés y bienestar general contiene la creación del Distrito y, con el no rotundo, escondiendo los beneficios burocráticos y politiqueros que se encubren y se niegan.

El significado de la palabra “arrogante”, que proviene del latín “arrŏgans, arrogantis”, ha permanecido bastante constante a lo largo del tiempo y se usa para describir a una persona que se siente o se cree superior a los demás, que carece de humildad y trata con desprecio o indiferencia a las opiniones ajenas, pero, hay que decirlo, antiguamente “arrogante” era la persona valiente, apuesta y noble, gallarda y decidida en su manera de actuar y comportarse.

Por lo anterior, en el contexto del himno de Santander, aunque fue escrito recientemente (1980), por la referencia a los comuneros, por incluir en el contexto los adjetivos audaz, bravo y libre, deberíamos entender que arrogante se emplea en el contexto de valentía, nobleza, gallardía y decisión que actualmente está en desuso.

Así, con una connotación positiva que permite reinterpretar el concepto y entender el comportamiento emblemático contenido en el himno en un contexto positivo y funcional, el debate sobre la creación del Distrito Especial debe nutrirse con razones, argumentos y opiniones valiosas, correctas, sustentadas y, por lo mismo respetables, recordando que, aunque todas las personas (incluidos los alcaldes), son respetables, sus opiniones rotundas y sin sustento, no siempre lo son.

Para avanzar, hablemos de la identidad cultural de los cuatro pueblos metropolitanos para comprobar que no se perderá, que la globalización ya nos ha desdibujado al extremo, que la migración, la interacción de la conurbación ya hizo su efecto y que el abandono estatal, nos empuja al Distrito y a la federalización.

Santandereanos, siempre adelante, ni un paso atrás.

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