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Epistolas Laicas
Jueves 04 de abril de 2013 - 12:00 AM

Sin ser brujo

Publicado por: Epistolas Laicas

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Fuimos invitados a reunirnos con un ilustre politólogo colombo-venezolano que visitó la ciudad. No mencionamos su nombre por exigencia suya para  proteger su integridad y la de su familia. Reside en Caracas y sus familiares laboran allí. El tema central fue la situación de Venezuela, las próximas elecciones y el futuro nacional.

Dijo: “Nunca habíamos estado en condiciones heredadas tan deplorables como ahora: desabastecimiento, inseguridad, retraso económico,  industrial y comercial, emigración de familias productivas, inundación de cubanos, represión, amenazas, corrupción gubernamental mancomunada en los tres poderes que siguen siendo uno solo y una sensación de comportamiento general apátrida, resultado de sentirnos huérfanos de protección y respeto para nuestros derechos con la sensación de indefensión para nuestra honra, vida y  bienes.

Las elecciones las ganará por amplio margen manipulado el candidato del régimen, para disipar dudas y  discusiones, aunque la oposición aumentará su votación sobre los ocho millones pasados. La injerencia cubana en la preparación y manejo de estos comicios es descarada. Sin embargo, antes de dos años se presentará una ruptura en la unidad del régimen y la Fuerza Armada, también fracturada, intervendrá militarmente.

La economía y represión serán los detonantes y estudiantes, transportistas y militares disidentes forzarán un golpe militar matizado con injerencia civil. Necesaria y desgraciadamente será una transición cruenta y devastadora.

En el  futuro, nuestra patria venezolana o renacerá de las cenizas o se impondrá allí, casi que para siempre, el régimen castrista importado, empeorado con los caprichos de quienes, por la fuerza y sin educación ni preparación algunas, se mantendrían en el poder. Porque quienes manejan el régimen en sus tres poderes más los entes de control del Estado y los altos mandos militares, son elementos de ignorancia supina y peligrosa, amparados desafiantemente en la violencia. En resumen y como lo advirtió un ilustre clérigo venezolano: “Solo nos salva un milagro”.

No pudo, concluyendo y contándonos anécdotas,  contener sus lágrimas. Nosotros enmudecimos y en silencio, lo acompañamos.
ESCRITOR ITO

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