Publicado por: Epistolas Laicas
Una ciudad con deficiencia en nomenclatura y señalización, es una ciudad muy poco amable. Denota que carece de un líder que coordine dicha obligación para que su imagen se torne cordial.
Cuando se conoce a alguien, su nombre es lo primero que se manifiesta y se le empieza a apreciar cuando se conocen sus atributos como cualidades. Abstenerse de presentarse genera antipatía. La nomenclatura y la señalización son las cartas de presentación de cualquier ciudad ante propios y extraños.
Permite a sus transeúntes ubicarse rápidamente, saber por cuál calle o carrera transitan para corregir oportunamente su rumbo, llegar pronto a su destino, no causar molestias y no generarse inseguridad y desasosiego. Desafortunadamente nuestra ciudad carece en un alto porcentaje de nomenclatura residencial. La nomenclatura de vías es muy reducida. Y si de señalización se trata, tampoco disfrutamos con suficiencia de esta importante ayuda, especialmente para nuestros turistas y para los citadinos que no osan adentrarse en urbanizaciones nuevas por temor a extraviarse.
Cuando una ciudad ofrece a propios y extraños una nomenclatura técnica y una señalización suficiente, amén de un buen mapa, el que obsequiado en la Oficina de Turismo y hoteles, permite conocer y transitar fácilmente por toda su área.
Con esto la ciudad gana prestigio como una ciudad amable donde se facilita cualquier ubicación y se transita por ella con la información necesaria para disfrutar su paseo y conocimiento. Esto genera confianza. Visitar una ciudad imposible de identificarla para conocerla y recorrerla, deja de ser un placer para convertirse en una pesadilla.
Se construyen actualmente quince soluciones hoteleras. La Alcaldía y este gremio deben liderar esta campaña que les favorecería como primeros beneficiados y como valor agregado le obsequiarían a la ciudad un verdadero motivo para llamarla, además de “buen vividero” una verdadera “Ciudad cordial”. En una encuesta bien hecha, encontraríamos que más del 60% de los residentes no conocen la ciudad. Y no conocer su hogar ni saber dónde se está parado, acompleja, desacredita y deprime.
ESCRITOR ITO










