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Epistolas Laicas
Jueves 06 de junio de 2013 - 12:01 AM

Venezolanos avergonzados

Publicado por: Epistolas Laicas

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Los venezolanos demócratas, de bien, cultos innatos porque la cultura no se aprende, “se mama”, que son la mayoría porque ganaron limpiamente las elecciones pasadas y su triunfo se lo arrebataron con metralleta en mano en una confabulación y jauría de poderes, se sienten hoy frustrados, avergonzados y humillados ante la comunidad internacional, al verse representados por el hijo putativo del dictador difunto, simulando ser su copia vulgar, repugnante por naturaleza en presencia y expresión, “titular” de un gobierno donde, para mayor desgracia, parecería ser lo mejorcito de la manada.

Es el comportamiento característico del nuevo rico, que sí sabe de donde proviene tal riqueza pero lo oculta para no tener que renunciar a ella y poderla disfrutar con su mayor conveniencia. Este vegetal inmaduro ha resuelto en nombre del sanedrín venezolano, atribuirse el derecho de imponerle a Colombia censura en las decisiones que corresponden a nuestro fuero autónomo interno, pretendiendo convertirnos en otro esbirro más como Ecuador, Argentina, Nicaragua y Bolivia, que por un plato de lentejas para aliviar su hambruna pero manteniendo famélica a Venezuela, se postran reverentes aclamando y ensalzando a un gobierno ilegítimo. Pobre mucharongo equivocado. El papel higiénico se les agotó, no porque se le haya dado el uso conocido, porque no hay comida, sino porque se requieren toneladas del mismo para asear al país de cuanta escoria destila este laxado. Y si agregamos su vocabulario soez y desafiante, característico del incapaz que como el supuesto orate recurre a sus payasadas vulgares para levantar la cortina de humo ante sus errores y falencias, encontramos la verdadera razón de la vergüenza de nuestros hermanos venezolanos azotados por tan inmerecido y advenedizo representante.

Los colombianos esperamos dignidad en nuestro gobierno anteponiendo la majestad de la patria a vulgares intereses reeleccionistas. Venezolanos de bien, recuerden la sentencia popular: “Siéntate al dintel de tu casa para que muy pronto veas pasar el cadáver de tu enemigo”.

ESCRITOR ITO

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