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Ernesto Rueda Suárez
Martes 30 de abril de 2013 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Publicado por: Ernesto Rueda Suarez

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Supongo que en la  filbo  podía encontrarse el libro de memorias de Nadiezda Maldestam,  Contra toda esperanza, editado a finales del año pasado  en Barcelona.  Testimonio escrito con el alma, lleno de belleza, suavidad, amor, y profunda crítica, que nos lleva de la mano por los  vericuetos de la maldad humana, representada en este caso por la persecución despiadada por el estalinismo contra todo. Nos muestra cómo un régimen totalitario persiguió y exterminó a toda una generación de escritores y poetas, y en general a todos los opositores y críticos en nombre de la revolución y del «nuevo orden». Ella fue la esposa de uno de los mayores poetas  de  la época soviética, Ósip Maldestam, perseguido hasta la muerte, como lo sabía hacer ese régimen totalitario. Nadiezda logró sobrevivir de milagro y narra todos los detalles cotidianos de esa persecución. Recrea el ambiente  de  terror y sometimiento de los escritores e intelectuales en el estalinismo. Es un libro que muestra con enorme inteligencia y sensibilidad cómo actúa la barbarie contra todo lo que pueda considerar un opositor y un crítico, pero sobre todo  a los poetas, novelistas e intelectuales.

En el prólogo, Joseph Brodsky –otro perseguido del postestalinismo y Premio Nobel- nos dice que «si hay un sustituto para el amor, es la memoria». Y más adelante remata:
«De hecho, como casi todos los rusos de su generación, ella sabía que el tren lanzado hacia el futuro se detenía en el campo de concentración o en la cámara de gas.» Es un libro que emociona y hace llorar y rabiar y que muestra, otra vez, que el fin no justifica los medios y más si son los medios de la tiranía y de la dictadura, ejercidos en nombre de quien sea y de lo que sea.

Post scriptum.  Cada vez que pienso en el modelo de político racional, moderno y pragmático, y con sentido de una ética de la responsabilidad pública, mi imagen es la de Alfonso Gómez Gómez. Muy difícil seguir esa senda en un país cuyos  «Honorables» se empeñan  en regresar al Medioevo y su fin en es la mayor mordida posible.

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