martes 29 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Palabras inútiles

El reemplazo de RBG por Trump significa un funesto viraje a la derecha en la jurisprudencia estadounidense, que afectará en materia grave el sistema de salud, la inmigración, los derechos electorales y civiles por más de una generación.
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Dice un personaje de “Cegador”, la extraordinaria trilogía del rumano Mircea Cartarescu - ¿será Nobel? - a propósito de populismo o autoritarismo: “... una vez que se ha conseguido transformar un pueblo en populacho, él se vigila, se mutila, se tortura solo, sin cesar, minado por su vulnerabilidad.” Y por supuesto, aupado por el miedo. Lo podemos ver por todas partes, donde el populismo se entroniza. Lo vemos con el “uribechavismo”, y ahora con el “trumpchavismo”; y por lo que se ve, el populacho profundo, y no tan profundo, alaba a Trump en la misma medida que asusta, miente, y mueve fichas truculentas, aprovechando el gran acervo acumulado de todos los regímenes iliberales, como los denomina el eufemismo. Y así como no se respetó una tradición que rigió desde la fundación del BID, para nombrar un latinoamericano en la dirección, sí que menos la de respetar que en un año electoral no se nombrara un magistrado a la Suprema Corte. El reemplazo de RBG por Trump significa un funesto viraje a la derecha en la jurisprudencia estadounidense, que afectará en materia grave el sistema de salud, la inmigración, los derechos electorales y civiles por más de una generación. La muerte de RBG desató una crisis del sistema político americano y da gran golpe a la democracia mundial.

Mark Leonard (El País), director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, ha analizado varios de los trucos sucios que utiliza Trump: demonizar la historia, la política de la posverdad, sembrar caos en el propio gobierno, la manipulación tecnológica, el fraude puro y descarado, el discurso de “ley y orden” -cuando ha estimulado, si no planeado la violencia- y el recurso cínico de los tribunales venales, incluida su nueva Corte Suprema de bolsillo.

Post scriptum. En estos tiempos de matanzas y peste, el fallo de la CSJ recordándole al gobierno que está para respetar el Estado de Derecho y defender los derechos fundamentales, es una carta esencial que todos los colombianos debemos apoyar y no llorar después. Todavía no estamos en Caracas.

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