martes 24 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Inventamos toda clase de justificaciones para las violencias de hoy día, para manipular las elecciones, para encubrir o ignorar los puntos nodales de la violación de todos los derechos
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En ocasiones las ciencias sociales recurren a conceptos o metáforas inspiradas en otras ciencias. Es famosa –gracias a Louis Althusser, la interpretación estructuralista de Marx– la metáfora arquitectural de Marx, que dio pie a toda suerte de dogmatismos fatales. Como las explicaciones “arquitecturales” de Althusser eran abstrusas, aparecieron discípulos que aseguraban interpretar ya no solo “lo que de verdad dijo Marx”, sino a Althusser, como Martha Harnecker, fallecida hace poco en La Habana; y uno de sus últimos clientes fue el chavismo. La metáfora de Marx, leída sin intermediarios es clarísima, y todo un prodigio de síntesis teórica, que no ha perdido vigencia en la actualidad, y por eso es objeto de estudio académico actual, aun por los no marxistas; hasta Bill Gates la estudia.

El neurocientífico argentino Facundo Manes, que también funge de analista político y humanista para los males de nuestro tiempo, usó la expresión “anosognosia”, para explicar por qué los argentinos no superan los peronismos ni las crisis cada vez más agudas y estructurales. Los diccionarios nos dicen que es una situación patológica referida a pacientes con problemas neurológicos cognitivos que no tienen percepción de sus déficits funcionales neurológicos, incapacidad de la conciencia para reconocer su propia condición o darse cuenta de su propia ignorancia; y una consecuencia grave es el negacionismo, las falsas conjeturas, la invención de confabulaciones o conspiraciones.

En reciente columna el bioquímico, investigador, humanista y exrector de la Universidad Nacional hablaba en el mismo sentido, a propósito de la corrupción y del resurgimiento de la violencia, como si no tuviéramos un referente de lo que hemos sufrido en los últimos 60 años. Inventamos toda clase de interpretaciones y justificaciones para las violencias de hoy día, para manipular las elecciones, para encubrir o ignorar los puntos nodales de la violación de todos los derechos fundamentales; y Wasserman invita a analizar la salud mental de los candidatos, a precavernos de la anosognosia a la que juegan los políticos; pero somos nosotros, los votantes, los que no deberíamos caer en ese juego macabro.

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