martes 14 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Sin embargo, gobiernan, pues han convertido el arte de meter la pata en modo de gobierno. Y no se inmutan, les parece perfecto, y por eso sus funcionarios tumbados salen catapultados a otros altos cargos y al servicio diplomático
Escuchar este artículo

Pre scriptum. Muere Antonio Caballero, pensador excelso, gran intelectual, paradigma de honestidad política, rigor conceptual y compromiso por el cambio. Gratitud por siempre. Que Dante, del que celebramos 700 años de su muerte, lo ponga en el mejor círculo, donde cohabitan sin sufrimiento lo más granado y lúcido de la humanidad.

El gobierno del joven Duque no cesa de meter la pata, y ya no sorprende; es como una maléfica naturaleza muerta que pende amenazante sobre nuestras cabezas. Algunos dicen que se ha vuelto paisaje, como dicen también de la corrupción y la violencia; pero si nos atenemos al verdadero creador de este concepto estético, es decir, Petrarca, nada más erróneo y equivocado. Quien dice paisaje está en estado de contemplación gozosa y placentera, para lo cual se necesita estar consciente y sapiente. No hay verdadero gozo estético sin conocimiento. No creo que nada de eso pase con el gobierno del joven Duque, cuya indocta sabiduría, que alcanza a varios precandidatos de su partido, pero también de otros partidos - ¿partidos? - les impide ver lo más evidente. Sin embargo, gobiernan, pues han convertido el arte de meter la pata en modo de gobierno. Y no se inmutan, les parece perfecto, y por eso sus funcionarios tumbados salen catapultados a otros altos cargos y al servicio diplomático, a llevar sus meteduras de pata, su ignorancia o ineptitud a otros reinos. Acaba de pasar con la Feria del Libro de Madrid; una verdadera vergüenza eso de llevar -y muchos se dejaron llevar- “escritores neutros”, que no existen ni en el Cielo y escogidos ni siquiera por el Mincultura sino por la vicepresidenta-canciller, qué nobleza y humildad, -pobrecita la señora Merkel que apenas es Canciller-. Una burda maniobra para ejercer la censura, que sin duda es elegante comparada con las purgas del “estalincito” de Nicaragua, que encarcela o destierra opositores y críticos, como acaba de pasar con Sergio Ramírez, Premio Cervantes, con su casa allanada y sus libros capturados en las aduanas, tal vez como pruebas no neutras de su escritura, convertidas en delito.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad