martes 12 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Algunos historiadores examinan la evolución de la civilización por períodos de larga duración, como Braudel, Elias o Pinker, para concluir que pese a la barbarie del siglo XX, la humanidad es mucho menos violenta y más pacífica que en otras épocas; y no se refieren solo a las grandes gestas guerreras, sino a la vida cotidiana en general. Hoy, sin embargo, tenemos la invención de la manipulación de la memoria para crear relatos sesgados o invisibilizar grandes crímenes, es decir el negacionismo. Es un legado de los regímenes totalitarios o autoritarios, y no es casual ahora el debate sobre nuestra memoria histórica y sobre quién debe dirigir el Centro de Memoria Histórica, en esta nueva fase de la hegemonía uribista. El tercer candidato propuesto parece superar los fallidos intentos de un politiquero barato –primero- y los de un falsario académico después. Pero la intención es la misma. Manipular la memoria, lo que es una pretensión fallida, estúpida y ridícula, aun cuando no deja de ser una vergüenza nacional e internacional.

El gobierno de turno en su momento encargó un estudio para establecer los orígenes y consecuencias de la violencia bipartidista de los años cincuenta del siglo pasado. Cuando lo publicado en el libro “La violencia en Colombia” mostró los horrores, se intentó acallarlos, tergiversarlos o negarlos. Pero las ciencias sociales, investigadores nacionales y extranjeros no han cesado de producir una ingente cantidad de investigaciones de esa violencia y las de todas las que siguieron hasta hoy, con muchos relatos, pues no se trata de producir la “verdad única” oficial ni no oficial; como dice el último candidato al cargo de director del Centro, excepto la de él mismo, que es la del Centro Democrático. ¿Prevalecerá esa vana pretensión? ¿Intentarán la destrucción, desaparición u ocultación de huellas documentales y testimoniales; en la intimidación y el terror –“Aquí no ha habido muertos”, como investiga el libro de María McFarland-; en el uso masivo de eufemismos y mentiras, y el conmemoracionalismo selectivo?

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