martes 08 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Palabras Inútiles

Como bien caricaturiza Osuna el domingo pasado en El Espectador, lo que sigue ahora es 'bajar el censo y luego, en un solo referendo, reunir violadores: de niños y de Constituciones'.

Y por supuesto reciclar la Ley de garantías (¿para quién?) y a fuerza de persuasión, como corresponde al Estado de Opinión, constreñir los calendarios para que todo todito salga perfecto. El caleidoscopio de corrupción, abusos y violaciones que ha rodeado el referéndum reeleccionario (violación de topes en los aportes para financiar la tropelía, el cambio del texto que fue 'conciliado', la ayudita de DMG), los falsos positivos, las interceptaciones ilegales del DAS y hasta la supuesta peste porcina del señor Presidente y la reducción forzada de pobres (según el DANE), han concluido que es cada vez más segura la perpetuación del ciudadano Uribe en la Presidencia de la República.

La Constitución de 1991 ha sido saqueada de manera irreparable hasta quedar convertida en una Constitución inconstitucional, con un ejercicio concentrado e incontrolado del poder político. Es una Constitución vaciada de su contenido de Estado de Derecho para convertirse en cesarismo democrático o en 'democracia popular' y ese ha sido el verdadero significado de lo que algunos medios llaman 'la era Uribe'. Habrá un sentido y contenido diferentes en lo que quedará de Constitución luego del referéndum reeleccionario, que tendrá cascarón aparente de democracia, pero que no es otra cosa que tiranía.

Dicen que la democracia colombiana está ahora en manos de la Corte Constitucional, de la que no hay que esperar milagros, pues ya lo hizo por lo menos una vez en el caso de la primera reforma para permitir la reelección. Es una Corte que ya ha perdido la virginidad en lo que a salvaguarda de la integridad constitucional se refiere. Lo que tiene en sus manos, como en el caso anterior, no es una simple reforma constitucional, sino otra Constitución, que el poder constituido del Congreso no tiene competencia para tramitar. Pero el 'Estado de Opinión' no se arredra. Como diría Umberto Eco, el problema no es el señor Presidente, sino los colombianos. Así que adiós a la democracia y bienvenida la tiranía.

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