martes 15 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Todavía no ha terminado el escrutinio de las elecciones de medio término, y quedó claro que por ahora la amenaza fascista en Estados Unidos puede ser contenida -¿por cuánto tiempo?-. Vuelven a decir que es una lucha de sobrevivencia de la democracia en contra de las dictaduras totalitarias: pero es también una lucha contra la desmemoria.

No basta con ese reconocimiento; la democracia debe hacer su trabajo de garantizar los derechos fundamentales, sobre todo la dignidad humana, el mantenimiento de la Naturaleza, y en general, el mantenimiento del Planeta entero, también amenazado por un posible y probable ataque nuclear. No se trata -como dice el filósofo esloveno Slavoj Zizeq, en reciente artículo en El País, - de “una lucha entre una “verdad europea” y una “verdad rusa”, (...) Ucrania es un frente en la lucha global contra el nuevo fundamentalismo nacionalista que está haciéndose cada vez más fuerte en todas partes, incluidos Estados Unidos, India y China.” Con Rusia y Brasil, más otras naciones autoritarias más pequeñas, la democracia queda casi reducida a cenizas.

Italia Polonia y Hungría ponen una gran sombra fascista sobre la Unión Europea, y no bastan los disimulos o las simulaciones, que en el fondo es equivalente a mentir a plena luz del día, y con un enorme éxito, pues el “populacho” -como llamaba Hannah Arendt a los millones de crédulos de todas las clases sociales- esperan que los populismos nacionalistas obren milagros; visión pasajera que ocasiona desastres bíblicos, como lo ha demostrado la historia, y que la desmemoria -exitosa- se encarga de invisibilizar.

La señora Meloni -nueva jefa de gobierno en Italia- dice que nada que ver con el fascismo, y pronuncia discursos divergentes de esa corriente arrolladora; veremos que hace ahora después de las elecciones.

Dicen que a uno lo pueden catalogar según con quien ande, pero también puede ser según sus devotas lecturas, y Meloni ha confesado que Yohan Hazoni y su libro “La virtud del nacionalismo” está en su cabecera, como a Putin con su “Rasputin” Duguin, sacerdote del Kremlim. ¿Qué se lee aquí en Colombia?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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