martes 22 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Pero 2020 no solo fue año de matanzas sino de peste; el país resultó afectado en todo, menos en las violencias; un país en donde la catástrofe, como en la banda de Möebius tiene un continuo movimiento entre verdad y ficción.
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Habría sido suficiente señalar el año 2020 como uno de los más aciagos, si tenemos en cuenta el continuo y sistemático asesinato de líderes sociales, excombatientes de la antigua Farc y los casi trecientas masacres cometidas este año, y el gobierno atina a decir solo que se trata de asuntos de narcotráfico, y que nada puede hacerse si no se utiliza la aspersión aérea, asunto en el que se empeña sin haber obtenido el salvoconducto de la Corte Constitucional, pues no ha demostrado que cumplió con todos los requisitos y condiciones. La nueva oleada de violencia, que no es otra cosa que la misma vieja violencia, dicen los sabios, será peor en 2021, y peor en 2022, año electoral; de eso trata nuestra “nueva realidad” postpandemia. El narcotráfico es, desde luego un componente estructural, duro de demoler, sobre todo si la política con que se enfrenta es equivocada, y un total fracaso, como ya reconocen hasta los que se inventaron la bendita guerra, hace varias décadas. El problema consiste en que esa guerra no se puede acabar porque derrumba nuevos y viejos poderes, que nos mantienen en el atraso, la corrupción, la desigualdad y el terror; mismos viejos y nuevos poderes enemigos de la paz, y que quieren mantener la violencia a cualquier precio. ¿Lo aguantará por siempre Colombia?

Pero 2020 no solo fue año de matanzas sino de peste; el país resultó afectado en todo, menos en las violencias; un país en donde la catástrofe, como en la banda de Möebius tiene un continuo movimiento entre verdad y ficción.

Post scriptum. Lamento la muerte de Mario Arrubla, gran investigador e intelectual, que enseñó a pensar a varias generaciones de estudiosos de las ciencias sociales, y formó parte de una pléyade de pensadores latinoamericanos como Fernando H. Cardoso, Enzo Faletto, Celso Furtado, Pablo González Casanova, Antonio García; y en Colombia autores como Jaime Posada, Jorge Orlando Melo, Álvaro Camacho Guizado, Salomón Kalmanovitz, entre muchos. Sus “Estudios sobre subdesarrollo colombiano” son un hito que marcó época.

Esta columna reaparecerá el 12 de enero.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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